La otra boya en el mar

Martín Renán

Poeta adicto al portal
Al inocente que mete la pata
le atiza una legión
a veces,
tras un buen acuerdo
se entierra de silencios, y en silencio
ha de reconocer dónde vio una cruz.

Polillas caminan a paso de funeral,
y de retaguardia
una maratón de somnolientas hormigas
desnudan sus hábitos,
entonces,
escoger uno a uno,
quemarlos públicamente,
mientras
una lágrima cae de miedo
cuerpo a tierra.

Que después en una hoguera
las almas juntas
no se conocen; ni siquiera
miran su pasado;
detrás, a espaldas de lo infinito,
un santo funge de secretario
o de traductor,
que más da.
 
Al inocente que mete la pata
le atiza una legión
a veces,
tras un buen acuerdo
se entierra de silencios, y en silencio
ha de reconocer dónde vio una cruz.

Polillas caminan a paso de funeral,
y de retaguardia
una maratón de somnolientas hormigas
desnudan sus hábitos,
entonces,
escoger uno a uno,
quemarlos públicamente,
mientras
una lágrima cae de miedo
cuerpo a tierra.

Que después en una hoguera
las almas juntas
no se conocen; ni siquiera
miran su pasado;
detrás, a espaldas de lo infinito,
un santo funge de secretario
o de traductor,
que más da.

Un abismo de sensaciones que se cierran en ese entorno de
dolor y suelo aplastado que flota en la labrantio de todo el
poea. felicidades. bellissimo. luzyabsenta
 
el mar como fosa de tantas almas que sufrieron injustamente el fin de sus vidas, dolorosas imágenes recorrieron mi mente mientras iba leyendo tus versos, saludos Martín.
 

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