Lyndon mejia
Poeta recién llegado
El suelo donde pisabas
Aquella noche,
Era de seda.
Las sombras de tu figura
Eran del color
De la misma noche.
Yo atravesé las paredes
Hechas de restos del
Tiempo,
Para estar junto a ti,
En una ronda de minutos
Que parecían eternos.
Y supe, después de apurar
El néctar de tu existencia,
A que saben los colores de amores
Nacidos
En tiempo de seca.
Luego no supe de mí,
Luego no supe de ti,
A lo lejos solo se oían,
Ladridos de perros flacos
Que ladran a la luna
Solo para interrumpir
Los latidos del
Eterno corazón enamorado.
Aquella noche,
Era de seda.
Las sombras de tu figura
Eran del color
De la misma noche.
Yo atravesé las paredes
Hechas de restos del
Tiempo,
Para estar junto a ti,
En una ronda de minutos
Que parecían eternos.
Y supe, después de apurar
El néctar de tu existencia,
A que saben los colores de amores
Nacidos
En tiempo de seca.
Luego no supe de mí,
Luego no supe de ti,
A lo lejos solo se oían,
Ladridos de perros flacos
Que ladran a la luna
Solo para interrumpir
Los latidos del
Eterno corazón enamorado.