jmacgar
Poeta veterano en el portal
La espiral
Desperté una mañana tras una pesadilla
en la que me vi muerto en siniestro ataúd,
inerte, amortajado,
y cuando abrí los ojos,
como Gregorio Samsa,
no volví a ser el mismo.
Fue entonces que los días empezaron a irse
cual si las manecillas del reloj en la esfera
se hubiesen vuelto locas girando a todo gas
y corriesen las horas rápidas cual centellas,
y me sentí hojarasca dentro de un vendaval,
o como en un tornado, que todo lo que encuentra
lo hace girar de forma voraz y terrorífica
en un vértigo puro,
o arrastrado por agua hacia el hondo agujero
que va a la alcantarilla,
o barquillo en el mar tragado en remolinos,
o acaso succionado por agujeros negros
igual que las galaxias que ya no se ven más;
justo así me sentía,
yéndome en espiral por esos torbellinos
donde no hay vuelta atrás.
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