Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
TRES GIRASOLES NEGROS.
Mujer despuntaste de unas noches,
descalza va rompiendo el aire a sus andares,
cabellos que esculpió el mismo cincel
que dejo a las crines de los caballos muertos,
figuras estelares entre sus pelos.
Se quiere retorcer el tiempo y muere
en su banal intento de ser manecilla curva,
admira su silueta y clava las horas con la aguja
del segundero, detén el tiempo y cuélgalo
entre las manos de un ahorcado, que lo balance
el viento a su antojo, que se caigan todos los números
que el reloj de arena desee ser también esfera.
La muerte se viste con seda de color rojo,
palidecen los huesos que hacen lindes,
marcas casi formes que delimitan los caminos
que mueren en el infinito, más allá
del ultimo oscuro conocido por el hombre.
Señora, te sale al encuentro y te ensalza desatando
en su amor las garras, presa quiere hacer a tus pechos,
que lloran sus dedos sin uñas para no hacerte daño,
en su acto de sumisión inmola como presente
su corazón, haciendo germinar tres girasoles negros.
El infierno es su infierno, sintió su azufre el diablo,
engulle los versos que afloran en tu piel,
como gotas de sudor que buscan desesperadamente la copa,
colmarla y que se derrame por todos los lados, la muerte
servil súbdita de un diablo en suicidio de agonía,
por primera vez puso el cartel de cerrado por defunción.
Mujer despuntaste de unas noches,
descalza va rompiendo el aire a sus andares,
cabellos que esculpió el mismo cincel
que dejo a las crines de los caballos muertos,
figuras estelares entre sus pelos.
Se quiere retorcer el tiempo y muere
en su banal intento de ser manecilla curva,
admira su silueta y clava las horas con la aguja
del segundero, detén el tiempo y cuélgalo
entre las manos de un ahorcado, que lo balance
el viento a su antojo, que se caigan todos los números
que el reloj de arena desee ser también esfera.
La muerte se viste con seda de color rojo,
palidecen los huesos que hacen lindes,
marcas casi formes que delimitan los caminos
que mueren en el infinito, más allá
del ultimo oscuro conocido por el hombre.
Señora, te sale al encuentro y te ensalza desatando
en su amor las garras, presa quiere hacer a tus pechos,
que lloran sus dedos sin uñas para no hacerte daño,
en su acto de sumisión inmola como presente
su corazón, haciendo germinar tres girasoles negros.
El infierno es su infierno, sintió su azufre el diablo,
engulle los versos que afloran en tu piel,
como gotas de sudor que buscan desesperadamente la copa,
colmarla y que se derrame por todos los lados, la muerte
servil súbdita de un diablo en suicidio de agonía,
por primera vez puso el cartel de cerrado por defunción.
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