Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
La primera vez que te vi
temblaron mis miedos,
supe desde el principio
que ella serías tú,
te recorrí de arriba a abajo
y no tenías fin,
en mis manos
se amontonó un laberinto,
en tu sonrisa
escondías la salida,
nos besamos y ya nunca
volví a ser el mismo,
cada beso, cada abrazo, cada caricia,
eran un peldaño hacia las nubes,
una hoja en blanco
para llenarla de versos,
de minutos soleados,
de lluvia colega,
de paseos idílicos,
de sueños con cerveza,
de madrugadas color nosotros,
también comprendí
que algún día serías
un bonito recuerdo,
por eso en este poema
he vuelto a disfrutar contigo.
temblaron mis miedos,
supe desde el principio
que ella serías tú,
te recorrí de arriba a abajo
y no tenías fin,
en mis manos
se amontonó un laberinto,
en tu sonrisa
escondías la salida,
nos besamos y ya nunca
volví a ser el mismo,
cada beso, cada abrazo, cada caricia,
eran un peldaño hacia las nubes,
una hoja en blanco
para llenarla de versos,
de minutos soleados,
de lluvia colega,
de paseos idílicos,
de sueños con cerveza,
de madrugadas color nosotros,
también comprendí
que algún día serías
un bonito recuerdo,
por eso en este poema
he vuelto a disfrutar contigo.
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