esthergranados
Poeta adicto al portal
El padrastro, estaba molesto porque el joven ceniciento era guapo y arrolladoramente simpático, mientras que sus hijos eran feos y contra hechos, amén de envidiosos y maleducados. Pero el muchaho en cuestión, que era bastante listo, no se conformaba con ser el criado de la casa, y harto de limpiar la maldita chimenea, un día se plantó, y le dijo a su padrastro que si no funcionaba la cambiara o que contratara a un deshollinador, porque él, ta guapo y pizpireto, no estaba dispuesto a estar siempre cubierto de ceniza, que su piel y su pelo se estaban resintiendo y por ahí no pasaba. Le confesó que cuando iba al bosque gaditano y se repanchingaba bajo un arbol, soñaba con ir a la fiesta del orgullo gay en una carroza bailando al son de las canciones de Alaska, y con un cachas guapo y resalao que le diera la marcha que necesitaba. Le habían dicho que en la Plaza de Chueca, habría un baile después del desfile, en el que el príncipe, buscaría un novio para llevarlo al altar... Bueno, quien dice al altar dice al salon de recepciones de Palacio, donde algún alcalde, a ser posible del PP para fastidiar, oficiaria una ceremonia loca, loca, loca, que diría Sakira, con varios días de fiesta y desenfreno, mucha música y mucho jolgorio. Así que le dijo a su padrastro, que de momento, cambiaba la tacita de plata por el oso y el madroño, pero que volveria a " lomos" de una limusina rosa fea de grande, para darle en los ojos a él y a sus horrendos hermanastros, y para rescatar a su madre de las garras de éstos y darle la vida que su mami merecía.