Jhordy
Poeta recién llegado
Vete,
ya vete de mi lado.
No quiero verte,
que me causas tristeza.
Tu semblante
me provoca los llantos que no quiero.
Ya no quiero escucharte,
y no me digas nada.
Es mejor tu partida.
Todo es mejor
a estar contigo.
Ya vete por favor,
ya no quiero llorar.
El verte me lastima
el alma.
No. Déjalo así.
De repente algún día,
más adelante
yo pueda enamorarme.
Porque me habré borrado
los dolores
que tú me provocaste.
Porque ya no puedo más,
todo cansa,
hasta el dulce exquisito.
Y me cansé de ti,
de tus mentiras,
de tus engaños,
de todos tus disfraces.
Por favor, vete.
Es cierto, te amo.
Pero tú dueles más.
Aunque te pierda,
y sé que para siempre,
vete.
Entiende que no puedo,
todos tenemos
un límite.
¿Por qué ahora...?
¿Por qué pides perdón?
Lo siento, ya no.
No soy el mismo de antes.
Él murió.
Del dolor todo aprendes,
hasta amarte.
Y hoy comprendo
que es mejor estar
sin ti.
Ya no quiero
tener la vida
miserable que tengo
contigo.
Me merezco
algo mucho mejor.
No eres la única
gracias a Dios.
Sé que me amarán
mucho más que tú.
Y una de ellas
será mi compañera
para toda la vida.
No te detengas,
que la puerta está abierta.
Ya no llores,
no me conmueves.
Guarda tus llantos
para otro tonto.
No..., levántate.
No tienes por qué hacerlo.
No te desprecies
junto a mí.
Ámate
y respétate.
Que seas feliz.
Te deseo lo
mejor para ti.
Adiós...
ya vete de mi lado.
No quiero verte,
que me causas tristeza.
Tu semblante
me provoca los llantos que no quiero.
Ya no quiero escucharte,
y no me digas nada.
Es mejor tu partida.
Todo es mejor
a estar contigo.
Ya vete por favor,
ya no quiero llorar.
El verte me lastima
el alma.
No. Déjalo así.
De repente algún día,
más adelante
yo pueda enamorarme.
Porque me habré borrado
los dolores
que tú me provocaste.
Porque ya no puedo más,
todo cansa,
hasta el dulce exquisito.
Y me cansé de ti,
de tus mentiras,
de tus engaños,
de todos tus disfraces.
Por favor, vete.
Es cierto, te amo.
Pero tú dueles más.
Aunque te pierda,
y sé que para siempre,
vete.
Entiende que no puedo,
todos tenemos
un límite.
¿Por qué ahora...?
¿Por qué pides perdón?
Lo siento, ya no.
No soy el mismo de antes.
Él murió.
Del dolor todo aprendes,
hasta amarte.
Y hoy comprendo
que es mejor estar
sin ti.
Ya no quiero
tener la vida
miserable que tengo
contigo.
Me merezco
algo mucho mejor.
No eres la única
gracias a Dios.
Sé que me amarán
mucho más que tú.
Y una de ellas
será mi compañera
para toda la vida.
No te detengas,
que la puerta está abierta.
Ya no llores,
no me conmueves.
Guarda tus llantos
para otro tonto.
No..., levántate.
No tienes por qué hacerlo.
No te desprecies
junto a mí.
Ámate
y respétate.
Que seas feliz.
Te deseo lo
mejor para ti.
Adiós...