QUETA OLIVER
Poeta recién llegado
MAR AZUL CIELO
Es mi mirada la que confunde el azul del cielo
Con tus ojos extremadamente grandes y bellos,
Son luceros que me gritan, mírame en deshielo,
Con candente mirada que desprendan destellos.
No mires el cuerpo, o rostro, mira solo el alma,
Sentidos adormecidos que destapan la mirada,
Lánguida y esquiva, encubre marchita morada,
Que se muestra, entre naturales hojas de palma.
Advierto, tus jugosos labios los que embellece,
matices de ese centelleo que, de ellos germinan,
Esa mi mirada que me corrompe, me enloquece,
El escuchar este coro, de melodía que reaniman.
Dejando ver de tu sumiso rostro la gran lindura,
Ensortijando anillos, que desprende tu cabellera,
Fascinándome el apacible paisaje de tu escollera,
Deslumbrándome el brillo de ellos con su lisura.
Enajenado ante la sutil y natural belleza del mar,
Que se deja entre ver sobre lo denodado y tierno,
Siento el sereno cuando puedo con olas juguetear
Del azul intenso de ese grandioso mar en invierno.
Mar que confunde su azul con la mirada sutilmente,
De quien ama el mar y al cielo inmenso y escéptico,
Donde noches estivales o gélidas, indiferentemente,
Aguarda a su musa para escribir de talante eclíptico.
QUETA
Queta Oliver //España
Copyright® Todos los derechos reservados
Es mi mirada la que confunde el azul del cielo
Con tus ojos extremadamente grandes y bellos,
Son luceros que me gritan, mírame en deshielo,
Con candente mirada que desprendan destellos.
No mires el cuerpo, o rostro, mira solo el alma,
Sentidos adormecidos que destapan la mirada,
Lánguida y esquiva, encubre marchita morada,
Que se muestra, entre naturales hojas de palma.
Advierto, tus jugosos labios los que embellece,
matices de ese centelleo que, de ellos germinan,
Esa mi mirada que me corrompe, me enloquece,
El escuchar este coro, de melodía que reaniman.
Dejando ver de tu sumiso rostro la gran lindura,
Ensortijando anillos, que desprende tu cabellera,
Fascinándome el apacible paisaje de tu escollera,
Deslumbrándome el brillo de ellos con su lisura.
Enajenado ante la sutil y natural belleza del mar,
Que se deja entre ver sobre lo denodado y tierno,
Siento el sereno cuando puedo con olas juguetear
Del azul intenso de ese grandioso mar en invierno.
Mar que confunde su azul con la mirada sutilmente,
De quien ama el mar y al cielo inmenso y escéptico,
Donde noches estivales o gélidas, indiferentemente,
Aguarda a su musa para escribir de talante eclíptico.
QUETA
Queta Oliver //España
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