Lissethe Ruemar
Poeta recién llegado
Meditando esta la alondra
abrumada y sin esplendor
con un corazón de piedra
que aguarda orgullo y pudor.
Las heridas son molestia y ardor
son como la enredada hiedra
que tiene brillo y color.
Supone siempre y no entiende
voces melancólicas del instinto
que en el silencio se extiende
como eco en un laberinto
como paradigma que se desprende
de la anciedad que exala el aliento
y las anomalías de un plan cobarde.
abrumada y sin esplendor
con un corazón de piedra
que aguarda orgullo y pudor.
Las heridas son molestia y ardor
son como la enredada hiedra
que tiene brillo y color.
Supone siempre y no entiende
voces melancólicas del instinto
que en el silencio se extiende
como eco en un laberinto
como paradigma que se desprende
de la anciedad que exala el aliento
y las anomalías de un plan cobarde.