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Con sus años a cuestas.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
CON SUS AÑOS A CUESTAS

I

Todos tienen su nombre y apellido,
su virtud, sus pecados tan veniales,
el vals de un corazón con credenciales
y un ritmo acompasado en su latido.
Huérfanos de un pasado ya perdido,
viudos de la mitad de su mitad,
cómplices de un silencio en soledad
que calla por temor de lo que venga;
que no entiende el sentido de una arenga
repetida en un banco de ciudad.



II

Cuidaron en su tiempo de sus hijos,
de sus nietos ahora son niñeras
y en los años de crisis asideras
entre cuentos, historias y acertijos.
En echarnos un cable son prolijos,
en tapar agujeros y defectos,
en ayudarnos siempre en los proyectos
por rara que parezca nuestra empresa.
Y si hay que compartir comparten mesa,
mantel, cuchara, vino y mil afectos.


III

Cuánto hay que agradecerle a nuestro “imserso”,
que levantó esta tierra con sus manos;
maestros, jornaleros, artesanos,
luchando con bravura ante lo adverso.
Se ganaron su pan y su universo,
tuvieron sus principios e ideales,
supieron disfrutar con dos reales
de lo que nadie ahora sabe el precio.
Quien dice que la edad te vuelve necio,
¡por Dios!, que no se encuentra en sus cabales.
 
"Con sus años a cuestas" siguen ayudando a sus familias a pesar de que ya hicieron mucho por ellas y lo siguen haciendo pues parece que deben ganarse el techo y la comida. Se merecen descansar y lo malo es que a veces la situación económica no se presta para eso y siguen trabajando hasta que les llega el fin. Son los pilares de las familias y sin ellos esas familias se gendian abajo. Bello poema que me ha hecho meditar en esas personas. Saludos.
 
"Huérfanos de un pasado ya perdido,
viudos de la mitad de su mitad,
cómplices de un silencio en soledad
que calla por temor de lo que venga;
que no entiende el sentido de una arenga
repetida en un banco de ciudad."


Habrá de todo, como en casa de Botica, pero está claro que nuestros mayores se merecen el mayor de los respetos. Y cuantos de ellos tienen que destinar hoy en día sus humildes pensiones para que coman sus hijos y nietos... La pena es que después, cuando ya no se valen por sí mismos, muchas veces se les "aparca" y no se les trata como se debiera.
Hermoso poema dedicado a nuestros queridos y entrañables mayores. Mis felicitaciones, Alonso. Feliz finde amigo.
Un abrazo.
 
"Con sus años a cuestas" siguen ayudando a sus familias a pesar de que ya hicieron mucho por ellas y lo siguen haciendo pues parece que deben ganarse el techo y la comida. Se merecen descansar y lo malo es que a veces la situación económica no se presta para eso y siguen trabajando hasta que les llega el fin. Son los pilares de las familias y sin ellos esas familias se gendian abajo. Bello poema que me ha hecho meditar en esas personas. Saludos.
Cuánta razón tienes en tu comentario, Lou. Lucharon de jóvenes y adultos por levantar su pequeño mundo y ahora que deberían descansar, muchas veces deben seguir luchando por los suyos en estos difíciles tiempos.
Muchas familias conozco que se siguen sustentando por la ayuda de los abuelos.
Un saludo, Lou, y muchas gracias por tu aportación.
 
Mi estimado Alonso, que no te pesen los años, mira que tienes una linda familia y la vida te da recocijo en los instantes que atesoras, qué gusto encontrarte hoy por aquí con este bello poema que brota de tu alma, una vez más nos regalas tu enorme talento, saludos y besos poeta.
Holaaa Nancy, alegría verte a estas horas. La verdad es que tenemos mucho que agradecer a esos niños grandes que arrastran toda una vida y aún así están dispuestos a echar una mano, o las dos, a los suyos.
Muchas gracias siempre y besos para el almuerzo.
 
"Huérfanos de un pasado ya perdido,
viudos de la mitad de su mitad,
cómplices de un silencio en soledad
que calla por temor de lo que venga;
que no entiende el sentido de una arenga
repetida en un banco de ciudad."


Habrá de todo, como en casa de Botica, pero está claro que nuestros mayores se merecen el mayor de los respetos. Y cuantos de ellos tienen que destinar hoy en día sus humildes pensiones para que coman sus hijos y nietos... La pena es que después, cuando ya no se valen por sí mismos, muchas veces se les "aparca" y no se les trata como se debiera.
Hermoso poema dedicado a nuestros queridos y entrañables mayores. Mis felicitaciones, Alonso. Feliz finde amigo.
Un abrazo.
De todo hay, je, je, je… que conozco yo algunos vejetes que menudos son. Pero a esos, si acaso, ya les dedicamos algo otro día.

Casos hay muchos; yo conozco algunos de ancianos que habían sido ingresados en residencias y, para vivir de su pensión, sus familiares los volvieron a traer a casa. De los que pagan facturas e hipotecas a sus hijos conozco muchos, y de los que recogen a los nietos en la escuela ni te cuento.
Fue este un ejercicio de agradecimiento a todos ellos, algunos cuñados incluidos, je je je… que están mayores (que no se enteren que he dicho esto).
Muchas gracias Luis y un gran abrazo a las puertas del finde.
 
CON SUS AÑOS A CUESTAS

I

Todos tienen su nombre y apellido,
su virtud, sus pecados tan veniales,
el vals de un corazón con credenciales
y un ritmo acompasado en su latido.
Huérfanos de un pasado ya perdido,
viudos de la mitad de su mitad,
cómplices de un silencio en soledad
que calla por temor de lo que venga;
que no entiende el sentido de una arenga
repetida en un banco de ciudad.



II

Cuidaron en su tiempo de sus hijos,
de sus nietos ahora son niñeras
y en los años de crisis asideras
entre cuentos, historias y acertijos.
En echarnos un cable son prolijos,
en tapar agujeros y defectos,
en ayudarnos siempre en los proyectos
por rara que parezca nuestra empresa.
Y si hay que compartir comparten mesa,
mantel, cuchara, vino y mil afectos.


III

Cuánto hay que agradecerle a nuestro “imserso”,
que levantó esta tierra con sus manos;
maestros, jornaleros, artesanos,
luchando con bravura ante lo adverso.
Se ganaron su pan y su universo,
tuvieron sus principios e ideales,
supieron disfrutar con dos reales
de lo que nadie ahora sabe el precio.
Quien dice que la edad te vuelve necio,
¡por Dios!, que no se encuentra en sus cabales.

Alonso hermano, magnificos versos, el contenido es inmenso y escrito con elegancia, un poemaso, mis felicitaciones estimado amigo.
 
¡Caray, amigo Alonso! Me veo tan reflejado en estas excelentes décimas endecasílabas que me parece me has pintado. No te contaré pues ya lo has hecho en tu poema. De los beneficios del IMSERSO, no hemos podido disfrutar todavía pero conozco a muchos que están encantados con los viajes que les proporcionan a precios asequibles.
Aguantaremos mientras podamos, no lo dudes.

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Tres magníficas décimas de arte mayor con las que haces un merecidísimo homenaje a esas personas que se han pasado toda una vida de trabajos y sacrificios, y ahora, en su "tercera edad", cuando a muchos ya les falta esa "mitad de su mitad" (qué afortunada expresión), siguen sin embargo haciendo una labor impagable con sus hijos y nietos que en estos tiempos de infortunio vuelven a necesitar de su apoyo y de su generosidad.

Me ha conmovido de veras este poema. Gracias por editarlo, Alonso.

Un abrazo.

CON SUS AÑOS A CUESTAS

I

Todos tienen su nombre y apellido,
su virtud, sus pecados tan veniales,
el vals de un corazón con credenciales
y un ritmo acompasado en su latido.
Huérfanos de un pasado ya perdido,
viudos de la mitad de su mitad,
cómplices de un silencio en soledad
que calla por temor de lo que venga;
que no entiende el sentido de una arenga
repetida en un banco de ciudad.



II

Cuidaron en su tiempo de sus hijos,
de sus nietos ahora son niñeras
y en los años de crisis asideras
entre cuentos, historias y acertijos.
En echarnos un cable son prolijos,
en tapar agujeros y defectos,
en ayudarnos siempre en los proyectos
por rara que parezca nuestra empresa.
Y si hay que compartir comparten mesa,
mantel, cuchara, vino y mil afectos.


III

Cuánto hay que agradecerle a nuestro “imserso”,
que levantó esta tierra con sus manos;
maestros, jornaleros, artesanos,
luchando con bravura ante lo adverso.
Se ganaron su pan y su universo,
tuvieron sus principios e ideales,
supieron disfrutar con dos reales
de lo que nadie ahora sabe el precio.
Quien dice que la edad te vuelve necio,
¡por Dios!, que no se encuentra en sus cabales.
 
¡Caray, amigo Alonso! Me veo tan reflejado en estas excelentes décimas endecasílabas que me parece me has pintado. No te contaré pues ya lo has hecho en tu poema. De los beneficios del IMSERSO, no hemos podido disfrutar todavía pero conozco a muchos que están encantados con los viajes que les proporcionan a precios asequibles.
Aguantaremos mientras podamos, no lo dudes.

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Ya te estoy viendo; con los hijos, los nietos, rodeado de la familia con mil y un argumentos que contar. ¿Y a quién se va ayudar si no empezamos con los nuestros? Los viajes del IMSERSO pueden esperar. Donde se ponga una excursión con aventuras a nuestra medida, y con los cercanos, que se quiten todos los descuentos del Instituto de Mayores y de Servicios Sociales.
A aguantar... y por muchos años.
Un abrazo, Sr. Maramin, y mil gracias por la valiosa presencia.
 
CON SUS AÑOS A CUESTAS

I

Todos tienen su nombre y apellido,
su virtud, sus pecados tan veniales,
el vals de un corazón con credenciales
y un ritmo acompasado en su latido.
Huérfanos de un pasado ya perdido,
viudos de la mitad de su mitad,
cómplices de un silencio en soledad
que calla por temor de lo que venga;
que no entiende el sentido de una arenga
repetida en un banco de ciudad.



II

Cuidaron en su tiempo de sus hijos,
de sus nietos ahora son niñeras
y en los años de crisis asideras
entre cuentos, historias y acertijos.
En echarnos un cable son prolijos,
en tapar agujeros y defectos,
en ayudarnos siempre en los proyectos
por rara que parezca nuestra empresa.
Y si hay que compartir comparten mesa,
mantel, cuchara, vino y mil afectos.


III

Cuánto hay que agradecerle a nuestro “imserso”,
que levantó esta tierra con sus manos;
maestros, jornaleros, artesanos,
luchando con bravura ante lo adverso.
Se ganaron su pan y su universo,
tuvieron sus principios e ideales,
supieron disfrutar con dos reales
de lo que nadie ahora sabe el precio.
Quien dice que la edad te vuelve necio,
¡por Dios!, que no se encuentra en sus cabales.
Excelente alegato en favor de los viejitos,
estimado Alonso,
me siento un poco identificado,
no tanto por los sacrificios sino por la edad
y esa descendencia que me da fuerzas para disimular mis achaques;
un abrazo,
Eduardo
 
CON SUS AÑOS A CUESTAS

I

Todos tienen su nombre y apellido,
su virtud, sus pecados tan veniales,
el vals de un corazón con credenciales
y un ritmo acompasado en su latido.
Huérfanos de un pasado ya perdido,
viudos de la mitad de su mitad,
cómplices de un silencio en soledad
que calla por temor de lo que venga;
que no entiende el sentido de una arenga
repetida en un banco de ciudad.



II

Cuidaron en su tiempo de sus hijos,
de sus nietos ahora son niñeras
y en los años de crisis asideras
entre cuentos, historias y acertijos.
En echarnos un cable son prolijos,
en tapar agujeros y defectos,
en ayudarnos siempre en los proyectos
por rara que parezca nuestra empresa.
Y si hay que compartir comparten mesa,
mantel, cuchara, vino y mil afectos.


III

Cuánto hay que agradecerle a nuestro “imserso”,
que levantó esta tierra con sus manos;
maestros, jornaleros, artesanos,
luchando con bravura ante lo adverso.
Se ganaron su pan y su universo,
tuvieron sus principios e ideales,
supieron disfrutar con dos reales
de lo que nadie ahora sabe el precio.
Quien dice que la edad te vuelve necio,
¡por Dios!, que no se encuentra en sus cabales.
Ayyy Alonso qué vehementes y emotivos son estos versos dedicados a nuestros mayores. Les debemos tanto y no sabemos reconocérselo, no pensamos en devolverles ni siquiera en parte todo su afán y su lucha por conseguir un mundo mejor. Tu poema es una llamada a la conciencia para que los valoremos y los cuidemos en todos los niveles, pues algún día nosotros seremos ellos. Me ha encantado leerte, siempre me encanta. Besazos mi querido amigo, con mucho cariño y mucha admiración.
 
Magníficas décimas Vicent y estupendo homenaje a esa etapa más de la vida, siempre nos estamos haciendo mayores jajajajja, esas personas que han pasado su vida trabajando duramente y siguen siendo útiles y muy activos dedicándose a los que los necesitan por h o por b: hijos, nietos...

Y si hay que compartir comparten mesa,
mantel, cuchara, vino y mil afectos.


Me ha encantado el tema y la soltura con la que se lee.
Un Abrazo de sábado no feriado y con un viento de mil demonios;)
 
Tres magníficas décimas de arte mayor con las que haces un merecidísimo homenaje a esas personas que se han pasado toda una vida de trabajos y sacrificios, y ahora, en su "tercera edad", cuando a muchos ya les falta esa "mitad de su mitad" (qué afortunada expresión), siguen sin embargo haciendo una labor impagable con sus hijos y nietos que en estos tiempos de infortunio vuelven a necesitar de su apoyo y de su generosidad.

Me ha conmovido de veras este poema. Gracias por editarlo, Alonso.

Un abrazo.
Hola Juan. Muchas gracias por la visita y el comentario, que todo reconocimiento es poco para estos hombres y mujeres que ni aún en la jubilación han dejado de trabajar por los suyos.
Un abrazo de domingo.
 
Excelente alegato en favor de los viejitos,
estimado Alonso,
me siento un poco identificado,
no tanto por los sacrificios sino por la edad
y esa descendencia que me da fuerzas para disimular mis achaques;
un abrazo,
Eduardo
Y yo que me alegro que los sacrificios hayan sido los mínimos, pero que no dejan de aportar su presencia y sus buenas artes es indiscutible. Todo por la descendencia, y todas las manos que hagan falta.

Muchas gracias, Eduardo, y los achaques para otro día… que aún hay trabajo que hacer, je je.

Un abrazo.
 
Qué decirte, Alonso,si me has dejado temblando
y así temblará si lo lee alguno de esos niños grandes.
Cuando era pequeña vivían en la casa mi abuelo paterno, mi abuela materna,
unos cuantos hermanos, gatos,perros y todos, absolutamente todos,
respetábamos a nuestros mayores.En aquellos tiempos muchas conductas
eran impuestas pero yo tuve la suerte de quererlos,además de respetarlos.
Practicar con el ejemplo es la mejor enseñanza para nuestros hijos.
Un abrazo y feliz semana amigo
 
Ayyy Alonso qué vehementes y emotivos son estos versos dedicados a nuestros mayores. Les debemos tanto y no sabemos reconocérselo, no pensamos en devolverles ni siquiera en parte todo su afán y su lucha por conseguir un mundo mejor. Tu poema es una llamada a la conciencia para que los valoremos y los cuidemos en todos los niveles, pues algún día nosotros seremos ellos. Me ha encantado leerte, siempre me encanta. Besazos mi querido amigo, con mucho cariño y mucha admiración.
Mucho les debemos y más que les deberemos como no acabe esta crisis, que siguen colaborando como los que más para mantener a flote la familia.
Sí que es muy triste que muchas veces se les abandone si no se les puede sacar provecho.
Un abrazote, Lomi, y mil gracias.
 

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