Las golondrinas vuelan hacia la primavera

Antonio del Olmo

Poeta que considera el portal su segunda casa
Las golondrinas vuelan hacia la primavera

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Essien estaba cansado, muy cansado; llevaba muchos días y muchos kilómetros huyendo de la guerra y la miseria. Por fin, ya estaba enfrente de Ceuta, la ciudad española situada en la costa africana, mirando a Europa.

Aquel mismo día, un grupo de más de 200 africanos habían decidido cruzar la frontera para llegar a Europa: “la tierra de la paz y la prosperidad”. Los emigrantes querían escalar la alambrada todos al mismo tiempo y en diferentes lugares, siguiendo un sencillo plan, para dispersar a los guardias. Las campanadas de la torre del reloj fueron la señal convenida para iniciar el salto.

Essien empleó las últimas fuerzas que le quedaban para escalar los seis metros de alambrada; pero poco antes de llegar al borde superior, donde está el alambre de espino, resbaló y cayó. Desde el suelo pudo ver en el cielo a un grupo de más de 200 golondrinas volando hacia Europa, huyendo del calor y la sequía.






 
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Essien estaba cansado, muy cansado; llevaba muchos días y muchos kilómetros huyendo de la guerra y la miseria. Por fin, ya estaba enfrente de Ceuta, la ciudad española situada en la costa africana, mirando a Europa.

Aquel mismo día, un grupo de más de 200 africanos habían planeado cruzar la frontera para llegar a Europa: “la tierra de la paz y la prosperidad”. Los emigrantes querían escalar la alambrada todos al mismo tiempo y en diferentes lugares, siguiendo un sencillo plan, para dispersar a los guardias. Las campanadas de la torre del reloj fueron la señal convenida para iniciar el salto.

Essien empleó las últimas fuerzas que le quedaban para escalar los seis metros de alambrada; pero poco antes de llegar al borde superior, donde está el alambre de espino, resbaló y cayó. Desde el suelo pudo ver en el cielo a un grupo de más de 200 golondrinas volando hacia Europa, huyendo del calor y la sequía.







Por suerte no encontraron ningún cazador apostado que también les quitara la esperanza...

Excelente micro, una visión dramática del todo.

Palmira
 
Precioso este micro Antonio. Triste y real como la vida misma. Seguro que a Essien le hubiera gustado tener el mismo derecho y libertad de elección que las golondrinas, ese vuelo sin fronteras buscando una vida mejor.
Un placer leerte Poeta
Saludos y Buena Tarde
Así es, Valentina. En este mundo tan injusto tienen más libertad las aves migratorias que las personas.

Gracias por tu acertado comentario. Un abrazo solidario.
 
Las golondrinas vuelan hacia la primavera

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Essien estaba cansado, muy cansado; llevaba muchos días y muchos kilómetros huyendo de la guerra y la miseria. Por fin, ya estaba enfrente de Ceuta, la ciudad española situada en la costa africana, mirando a Europa.

Aquel mismo día, un grupo de más de 200 africanos habían planeado cruzar la frontera para llegar a Europa: “la tierra de la paz y la prosperidad”. Los emigrantes querían escalar la alambrada todos al mismo tiempo y en diferentes lugares, siguiendo un sencillo plan, para dispersar a los guardias. Las campanadas de la torre del reloj fueron la señal convenida para iniciar el salto.

Essien empleó las últimas fuerzas que le quedaban para escalar los seis metros de alambrada; pero poco antes de llegar al borde superior, donde está el alambre de espino, resbaló y cayó. Desde el suelo pudo ver en el cielo a un grupo de más de 200 golondrinas volando hacia Europa, huyendo del calor y la sequía.





Maravillosa lectura nos regalas, quién pudiera alcanzar ese vuelo con una mirada, me ha encantado y te felicito por ello, saludos cordiales.
 
Por suerte no encontraron ningún cazador apostado que también les quitara la esperanza...

Excelente micro, una visión dramática del todo.

Palmira

Gracias por tu acertado comentario. En este mundo tan injusto, las aves migratorias tienen más libertad que las personas.

Un abrazo solidario.
 
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Las golondrinas vuelan hacia la primavera

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Essien estaba cansado, muy cansado; llevaba muchos días y muchos kilómetros huyendo de la guerra y la miseria. Por fin, ya estaba enfrente de Ceuta, la ciudad española situada en la costa africana, mirando a Europa.

Aquel mismo día, un grupo de más de 200 africanos habían planeado cruzar la frontera para llegar a Europa: “la tierra de la paz y la prosperidad”. Los emigrantes querían escalar la alambrada todos al mismo tiempo y en diferentes lugares, siguiendo un sencillo plan, para dispersar a los guardias. Las campanadas de la torre del reloj fueron la señal convenida para iniciar el salto.

Essien empleó las últimas fuerzas que le quedaban para escalar los seis metros de alambrada; pero poco antes de llegar al borde superior, donde está el alambre de espino, resbaló y cayó. Desde el suelo pudo ver en el cielo a un grupo de más de 200 golondrinas volando hacia Europa, huyendo del calor y la sequía.





Unas letras que reflejan la libertad cosa que en ocasiones todos no pueden
gozar de ella, pero con toda libertad te digo amigo Enrique que ha sido un
placer poder pasar por tus letras y disfrutar de una interesante lectura de
principio a fin. Besos y un abrazo. Tere
 
Es un hermoso relato y a la vez
muy triste. Gracias por compartirlo.
Saludos y Bendiciones.
Sí, es triste, muy triste la insolidaridad de los europeos. Este año ya han muerto en el mar Mediterráneo más de 1700 emigrantes que huyen de la guerra y la miseria. Deberíamos sentir vergüenza todos los europeos.

Un abrazo solidario.
 
Última edición:
Simbólico relato compañero, excelente éste escrito tuyo
en que que prevalece la melancolía por la imposibilidad de conseguir lo anhelado por parte del protagonista.
Un abrazo.
 
Unas letras que reflejan la libertad cosa que en ocasiones todos no pueden
gozar de ella, pero con toda libertad te digo amigo Enrique que ha sido un
placer poder pasar por tus letras y disfrutar de una interesante lectura de
principio a fin. Besos y un abrazo. Tere
Muchas personas carecen de libertad para cruzar las fronteras, están en peor situación que las aves migratorias. Este año ya han muerto más de 1700 emigrantes y refugiados intentando cruzar el Mediterráneo para huir de la guerra y la miseria. Los europeos deberíamos sentirnos avergonzados.

Un abrazo solidario.
 
Simbólico relato compañero, excelente éste escrito tuyo
en que que prevalece la melancolía por la imposibilidad de conseguir lo anhelado por parte del protagonista.
Un abrazo.
El deseo de emigrar, impulsado por la guerra y la miseria, es imparable. Las personas deberíamos tener la misma libertad que tienen las aves migratorias.

Un abrazo solidario.
 
Y seguro que en ese horrible momento, el hubiera deseado ser una golondrina, de esas que huian de la sequía y del calor, como él, que también huia de la miseria y la desolación a buscar un futuro que se le escatima. Me ha gustado y me ha entristecido a la vez, pero no podemos obviar estas cosas que están ahí, a la vuelta de la esquina. Un abrazo y que sepas que admiro mucho tu sensibilidad
 
Y seguro que en ese horrible momento, el hubiera deseado ser una golondrina, de esas que huian de la sequía y del calor, como él, que también huia de la miseria y la desolación a buscar un futuro que se le escatima. Me ha gustado y me ha entristecido a la vez, pero no podemos obviar estas cosas que están ahí, a la vuelta de la esquina. Un abrazo y que sepas que admiro mucho tu sensibilidad

No, no posemos olvidar a los 1700 inmigrantes que han muerto en el mar Mediterráneo en los últimos cuatro meses. Tienen más derechos las aves migratorias que las personas.

Un abrazo solidario.
 
Eso mismo que nos cuentas podría estar ocurriendo en estos precisos instantes. Es triste el empeño de querer separar los mundos, de potenciar los guetos y las diferencias, y el modo de hacerlo.
Me gustó el relato que surgió y ese contraste final entre las fronteras del cielo y de la tierra.
Encantado de leerte Antonio.
Gracias por interpretar tan bien el relato. Efectivamente, puede estar ocurriendo ahora mismo. Por desgracia, este relato requiere poca imaginación.

Un abrazo solidario.
 

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