Soledad

Enrique Romero

Poeta recién llegado
Otra vez colmaba la copa amarga
la nostalgia prófuga de la oscura absenta.
(Y la sombra continua crecía
en el grisáceo paisaje nocturno).

Otra vez el dolor se expandía
como la sangre que cubre la herida.
(Y ardía como el fuego que llora
en el gélido pétalo de la lila).

¿Cómo morir con la luz que me dio vida?

Entonces prisionero del invierno.
Entonces bajo el sol noctámbulo
se revelaba fehaciente
la fría verdad de una luna solitaria.
 
Otra vez colmaba la copa amarga
la nostalgia prófuga de la oscura absenta.
(Y la sombra continua crecía
en el grisáceo paisaje nocturno).

Otra vez el dolor se expandía
como la sangre que cubre la herida.
(Y ardía como el fuego que llora
en el gélido pétalo de la lila).

¿Cómo morir con la luz que me dio vida?

Entonces prisionero del invierno.
Entonces bajo el sol noctámbulo
se revelaba fehaciente
la fría verdad de una luna solitaria.

Soledad, compañera de horas aciagas, pero también dadora del silencio inspirador de hermosos versos como los que has escrito y por los cuales te felicito. Me ha encantado leerlos. Besos y bendiciones.
 

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