Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luna viste de gala
se ha vestido color plata,
no quiere verme la ingrata
sabe que nadie le iguala
la belleza que regala
desde el bello firmamento,
esperando ese momento
para con su luz bañarte:
y así poder abrazarte
para amainar tu tormento.
Aclararte el pensamiento
y del dolor liberarte,
cuando llegue a iluminarte
y abrazarte como el viento.
Con profundo sentimiento
su bella luz te bautice,
tu sedosa piel matice:
con un sabor a canela,
que mi boca tanto anhela
por sus labios se deslice.
Para que antes que agonice
el resplandor que te abraza
siga encendida la braza
y a nuestro encuentro amenice.
El tiempo se paralice
cuando me encuentre contigo;
cubriéndonos con su abrigo
la noche cómplice amiga,
como una muda testiga:
cuando te fundas conmigo.
se ha vestido color plata,
no quiere verme la ingrata
sabe que nadie le iguala
la belleza que regala
desde el bello firmamento,
esperando ese momento
para con su luz bañarte:
y así poder abrazarte
para amainar tu tormento.
Aclararte el pensamiento
y del dolor liberarte,
cuando llegue a iluminarte
y abrazarte como el viento.
Con profundo sentimiento
su bella luz te bautice,
tu sedosa piel matice:
con un sabor a canela,
que mi boca tanto anhela
por sus labios se deslice.
Para que antes que agonice
el resplandor que te abraza
siga encendida la braza
y a nuestro encuentro amenice.
El tiempo se paralice
cuando me encuentre contigo;
cubriéndonos con su abrigo
la noche cómplice amiga,
como una muda testiga:
cuando te fundas conmigo.