MAGDA MURCIA
Poeta recién llegado
Pero ¿qué era en ese momento? Se preguntaba ella.
¿Animal, dragón, persona o quimera?
En el desierto de su manantial
Oscurecía su pensamiento con la luz
Así era ella, el pez nadando contracorriente
el fuego de la humedad.
Era una virgen y a la vez ramera,
negra, blanca, traicionera.
Pero en el bullicio de su andar pausado
era paz alocada y paciente.
En el precipicio de su corazón abandonado
Tiene la virtud de un clemente
Que hiere y cauteriza
Agua, tierra, hierba y ceniza
Ella es un ángel y a la vez demente.
¿Animal, dragón, persona o quimera?
En el desierto de su manantial
Oscurecía su pensamiento con la luz
Así era ella, el pez nadando contracorriente
el fuego de la humedad.
Era una virgen y a la vez ramera,
negra, blanca, traicionera.
Pero en el bullicio de su andar pausado
era paz alocada y paciente.
En el precipicio de su corazón abandonado
Tiene la virtud de un clemente
Que hiere y cauteriza
Agua, tierra, hierba y ceniza
Ella es un ángel y a la vez demente.