Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Quizás esta es la hora,
de decirte que una tarde,
una triste tarde,
como aquellas tardes en que no estuviste,
por ti de quien un día me enamoré,
por ti pequeña ingrata,
por ti lloré.
Por tus manos tan pequeñas,
por tu boca carmesí,
por tus ojos negro oscuro,
por tu pelo noche triste,
por tu ausencia, porque no estuviste,
por tus labios de rubí,
por el daño que me hiciste,
lloré por ti.
Fue ¿cuál tarde?
-no recuerdo-
simplemente fue una tarde,
de esas tardes que no estabas
me senté a pensarte.
no recuerdo cuánto,
ni recuerdo cuándo fue,
solo sé que aquella tarde,
por ti lloré.
Si te sirven mis palabras
de consuelo o a tu orgullo,
dile a todos que una tarde,
mi amor era tuyo.
Y tus manos, tu piel tibia, boca roja,
yo pensaba que eran solo para mí.
Y esa tarde, yo entendí tu juego
y desde esa tarde más nunca volví,
a llorar por ti.
Pues desde esa tarde, el viento libre
se llevó mis labios , se llevó mi cuerpo,
y en el aire me perdí.
Y desde esa tarde nunca más,
volví a ti.
de decirte que una tarde,
una triste tarde,
como aquellas tardes en que no estuviste,
por ti de quien un día me enamoré,
por ti pequeña ingrata,
por ti lloré.
Por tus manos tan pequeñas,
por tu boca carmesí,
por tus ojos negro oscuro,
por tu pelo noche triste,
por tu ausencia, porque no estuviste,
por tus labios de rubí,
por el daño que me hiciste,
lloré por ti.
Fue ¿cuál tarde?
-no recuerdo-
simplemente fue una tarde,
de esas tardes que no estabas
me senté a pensarte.
no recuerdo cuánto,
ni recuerdo cuándo fue,
solo sé que aquella tarde,
por ti lloré.
Si te sirven mis palabras
de consuelo o a tu orgullo,
dile a todos que una tarde,
mi amor era tuyo.
Y tus manos, tu piel tibia, boca roja,
yo pensaba que eran solo para mí.
Y esa tarde, yo entendí tu juego
y desde esa tarde más nunca volví,
a llorar por ti.
Pues desde esa tarde, el viento libre
se llevó mis labios , se llevó mi cuerpo,
y en el aire me perdí.
Y desde esa tarde nunca más,
volví a ti.
Última edición: