Sira
Poeta fiel al portal
Versos incompletos
No será, ni jamás tendremos, un amor sencillo.
Lo mires como lo mires, el destino será incierto.
Templados calificativos como “reposado” o “tranquilo”
no están hechos para afectos como el nuestro.
Tus labios me suplican por un refugio sereno,
mas en tus ojos refulge vida; aún más que vida.
En las ventanas de tu alma, se descompone el prisma
de tus pasiones, tus perturbaciones y tus desvelos.
¿Cómo podría no amar una tempestad semejante?
¿Cómo podría no abrazar tus más lóbregos, íntimos miedos?
¿Cómo podría yo separarlos de ti mismo, diseccionándote?
Desde que te conocí, supe que habría de amarte por entero.
No es un viaje de placer, y pese a todo, no me arrepiento.
En un pasaje sólo de ida, de eterna duda y de ciega huida,
tal vez sea así: pero también es el que juntos recorreremos.
Eluyendo el punto final que nos acecha al final de cada esquina
y tras el requiebro agridulce de cada verso.
No será, ni jamás tendremos, un amor sencillo.
Lo mires como lo mires, el destino será incierto.
Templados calificativos como “reposado” o “tranquilo”
no están hechos para afectos como el nuestro.
Tus labios me suplican por un refugio sereno,
mas en tus ojos refulge vida; aún más que vida.
En las ventanas de tu alma, se descompone el prisma
de tus pasiones, tus perturbaciones y tus desvelos.
¿Cómo podría no amar una tempestad semejante?
¿Cómo podría no abrazar tus más lóbregos, íntimos miedos?
¿Cómo podría yo separarlos de ti mismo, diseccionándote?
Desde que te conocí, supe que habría de amarte por entero.
No es un viaje de placer, y pese a todo, no me arrepiento.
En un pasaje sólo de ida, de eterna duda y de ciega huida,
tal vez sea así: pero también es el que juntos recorreremos.
Eluyendo el punto final que nos acecha al final de cada esquina
y tras el requiebro agridulce de cada verso.