jmacgar
Poeta veterano en el portal
La tentación del mirón
- Dispongo de algo libre, permita que la inscriba-,
me dio su documento y lo tomé cohibido,
con su sensualidad encendió mi libido
y me dejó arrobado su mirada lasciva;
-habitación catorce, escaleras arriba-
le dije balbuceante y herido por Cupido;
al verla tan hermosa, con su rojo vestido,
después de tanto tiempo advertí mi alma viva.
En la alta madrugada me invadió una locura,
había luna llena y noche calurosa
y por los ventanales entraba luz de plata;
no pude resistirme, y por la cerradura
observé su figura perfecta, esplendorosa,
boca abajo, desnuda, la piel suave*, de nata.
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*Me he permitido en este último verso hacer una referencia cinéfila en relación con el tema del erotismo que ha propuesto Ramón; "La piel sueve" ("Le peau douce") es el título de una película de F. Truffaut que, aunque es del año 1964 , la descubrí recientemente en un ciclo dedicado a él. La actriz principal, la jovencísima FranÇoise Dorléac es, en ese film de maravillosa fotografía en blanco y negro, el prototipo de sensualidad erótica; la cámara nos muesta que, efectivamente, su piel, desde la tez de su cara hasta los dedos de sus pies era suave, muy suave...
En paz descanse FranÇoise Dorléac, que murió a los 25 años en accidente de tráfico.
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