Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En un anochecer de caricias de luna
una bandada de besos surcaba el cielo,
paseábamos entre reflejos de sueños recién nacidos,
la ciudad bostezaba lavando sus rizos en el río,
una estrella madrugadora iluminó tus ojos,
pude ver en ellos un manantial de senderos,
mi mano agarraba la tuya que me prometía madrugadas,
de tus labios bebí palabras de lluvia niña,
abrazados a estas calles seguíamos nuestras huellas,
construyendo nuestro futuro con cada pisada, con cada latido.
una bandada de besos surcaba el cielo,
paseábamos entre reflejos de sueños recién nacidos,
la ciudad bostezaba lavando sus rizos en el río,
una estrella madrugadora iluminó tus ojos,
pude ver en ellos un manantial de senderos,
mi mano agarraba la tuya que me prometía madrugadas,
de tus labios bebí palabras de lluvia niña,
abrazados a estas calles seguíamos nuestras huellas,
construyendo nuestro futuro con cada pisada, con cada latido.
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