Joel Linares Moreno
Poeta recién llegado
Un cadáver de madera
erecto, al lado de la estatua dorada,
será presa del fuego al terminar el solsticio,
le patinan al pie,
en las calles que hierven de gritos,
de falta de aire,
de ahogo,
de cigarros regados por la acera,
de huérfanos del miedo,
de hijos del terror a la piel,
de bastardos de la ciega,
de los invisibles,
de los mudos,
de los nadie.
Van cayendo,
como hojas secas,
perdieron sus nombres,
pagan para enterrarlos pronto
en las entrañas de la madre primigenia,
cercados por la muerte,
están muertos hace tiempo,
invisibles,
mudos,
nadie.
Una bomba vespertina,
arranca más almas del desierto,
tras el muro
por debajo,
en la misma tierra que guarda los muertos de ayer,
irreductible destino de la paz de afiche,
allí al cielo abierto,
son invisibles,
son mudos,
son nadie.
Una mujer pide comida
para sus tres,
en medio de la orgía consumista,
en mi rincón de la tierra,
es invisible,
es muda,
es nadie, como sus tres.
Y no hago nada...
PD: Juntemos nuestras "nadas" para lograr un "algo colectivo"
erecto, al lado de la estatua dorada,
será presa del fuego al terminar el solsticio,
le patinan al pie,
en las calles que hierven de gritos,
de falta de aire,
de ahogo,
de cigarros regados por la acera,
de huérfanos del miedo,
de hijos del terror a la piel,
de bastardos de la ciega,
de los invisibles,
de los mudos,
de los nadie.
Van cayendo,
como hojas secas,
perdieron sus nombres,
pagan para enterrarlos pronto
en las entrañas de la madre primigenia,
cercados por la muerte,
están muertos hace tiempo,
invisibles,
mudos,
nadie.
Una bomba vespertina,
arranca más almas del desierto,
tras el muro
por debajo,
en la misma tierra que guarda los muertos de ayer,
irreductible destino de la paz de afiche,
allí al cielo abierto,
son invisibles,
son mudos,
son nadie.
Una mujer pide comida
para sus tres,
en medio de la orgía consumista,
en mi rincón de la tierra,
es invisible,
es muda,
es nadie, como sus tres.
Y no hago nada...
PD: Juntemos nuestras "nadas" para lograr un "algo colectivo"