coral
Una dama muy querida en esta casa.
Te amo y te seguiré amando
¡Ay amor te amo, tanto!
como amo a mi vida entera
con sus altos y sus bajos,
de una vida llena de penas.
con sus altos y sus bajos,
de una vida llena de penas.
Deteniéndome a la vera
de caminos pedregosos,
para dejar que pasara
la procesión con las dudas,
¡empacando mi amargura!
¡Te amo y te seguiré amando!
y me duele tu tristeza,
pero no quiero ocultarte
el remedio a tantas penas
Que no deben endulzarse,
en sentido, equivocando
con ajenjo tan amargo,
pensando que son de dulce,
Caminas, por tu playa solitaria,
dejado tus pequeñas huellas
marcadas en las mullidas arenas,
sin darte cuenta, que se las lleva
el agua, cuando sube la marea.
¡Y te estas enajenado!
con silencios entonados,
mutismo entre mil capullos,
para no ver los suspiros
¡y lo tanto que te amo!
Entre visillos de luces
con remazos de hipocresías
olvidando que en tus venas
¡dejé parte de mi vida!
El remedio para tus penas,
es dejar que borre el aire
los melancólicos días
y dejarte zambullir
¡en la verdad de mi amor!
y mis desinteresadas caricias.
¡Te amo y te seguiré amando!
por el resto de mis días
y este dedicado amor
lo llevaré,¡ hasta mi sepultura!
Prudencia Arenas.
Coral
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