Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me retumba en la cabeza
esa sarta de desprecios,
tan infames y tan necios
que lanzaste con presteza.
Para ilustrar mi pobreza
de la cual no me avergüenzo,
pues desde el mismo comienzo
que aparecí en tu presencia,
nunca oculté mi apariencia
siempre fui honesto, yo pienso.
Ni jamás he pretendido
aparentar con riqueza,
orgulloso en mi pobreza
toda mi vida he vivido.
En ella feliz he sido
siempre pobre, pero honrado,
cada centavo he ganado
con el sudor de mi frente
y nunca habrá entre la gente
alguien que me pise el rabo.
Pues lo poco que he logrado
se lo debo al gran empeño,
en alcanzar ese sueño
que jamás he abandonado.
Como un hombre enamorado
de su familia y sus hijos,
pues descifrando acertijos
los he sacado adelante,
con mi trabajo constante
y mis valores bien fijos.
Yo no duermo en el dinero
porque si duermo tranquilo,
y mis sueños en paz ahilo
pues pongo al creador primero,
y digo al dios verdadero
hay quien ve en el dinero un dios,
y es un pensamiento atroz
obstinarce en lo material,
y olvidarce en lo esencial
para lo banal, ser feroz.
También duro he trabajado
para obtener lo que tengo,
y trabajando mantengo
los hijos que dios me ha dado
Patrimonio no he heredado
y ser rico no ambiciono,
por eso me rajo el lomo
para salir adelante,
con el esfuerzo constante
para ganar lo que como.
En una lucha constante
toda mi vida he pasado,
porque siempre he trabajado
para salir a adelante.
Con ese deseo pujante
de conseguir una alhaja,
como todo el que trabaja
honestamente en el mundo,
y mi desprecio profundo
al que al humilde rebaja.
Pues todo trabajo humilde
honrado, también es digno,
no importa que tan maligno
algún perverso te tilde.
Tu sensatez se acabilde
con tu honradez y virtudes,
vencerás vicisitudes
y el desprecio de los ricos,
que al igual que merolicos
te cubrirán con alludes.
Porque no te ha de faltar
a quién tu honradez carcoma,
y que por eso mal coma
sin que lo logre ocultar,
tus defectos resaltar
obstinado en opacarte,
con la intención de apocarte
con sus triunfos obtenidos,
aunque sean mal habidos
tratará en crucificarte.
esa sarta de desprecios,
tan infames y tan necios
que lanzaste con presteza.
Para ilustrar mi pobreza
de la cual no me avergüenzo,
pues desde el mismo comienzo
que aparecí en tu presencia,
nunca oculté mi apariencia
siempre fui honesto, yo pienso.
Ni jamás he pretendido
aparentar con riqueza,
orgulloso en mi pobreza
toda mi vida he vivido.
En ella feliz he sido
siempre pobre, pero honrado,
cada centavo he ganado
con el sudor de mi frente
y nunca habrá entre la gente
alguien que me pise el rabo.
Pues lo poco que he logrado
se lo debo al gran empeño,
en alcanzar ese sueño
que jamás he abandonado.
Como un hombre enamorado
de su familia y sus hijos,
pues descifrando acertijos
los he sacado adelante,
con mi trabajo constante
y mis valores bien fijos.
Yo no duermo en el dinero
porque si duermo tranquilo,
y mis sueños en paz ahilo
pues pongo al creador primero,
y digo al dios verdadero
hay quien ve en el dinero un dios,
y es un pensamiento atroz
obstinarce en lo material,
y olvidarce en lo esencial
para lo banal, ser feroz.
También duro he trabajado
para obtener lo que tengo,
y trabajando mantengo
los hijos que dios me ha dado
Patrimonio no he heredado
y ser rico no ambiciono,
por eso me rajo el lomo
para salir adelante,
con el esfuerzo constante
para ganar lo que como.
En una lucha constante
toda mi vida he pasado,
porque siempre he trabajado
para salir a adelante.
Con ese deseo pujante
de conseguir una alhaja,
como todo el que trabaja
honestamente en el mundo,
y mi desprecio profundo
al que al humilde rebaja.
Pues todo trabajo humilde
honrado, también es digno,
no importa que tan maligno
algún perverso te tilde.
Tu sensatez se acabilde
con tu honradez y virtudes,
vencerás vicisitudes
y el desprecio de los ricos,
que al igual que merolicos
te cubrirán con alludes.
Porque no te ha de faltar
a quién tu honradez carcoma,
y que por eso mal coma
sin que lo logre ocultar,
tus defectos resaltar
obstinado en opacarte,
con la intención de apocarte
con sus triunfos obtenidos,
aunque sean mal habidos
tratará en crucificarte.
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