Martín Renán
Poeta adicto al portal
Mi Padre acaba de nacer conmigo
de milagro
acaba de llegar sin mí
por la otra calle;
como de costumbre me prohíbo acercarme
desde un hospital cualquiera.
Él apretó el corazón, yo, el cuerpo que me acompaña.
A qué amor nos vio de años, y el callado sentimiento
de fotografía.
Al cabo si le negare de juramento
me abrazaría de todos modos
para existir y para que no le duela el corazón.
No hay duda,
él tiene mucho que decir
mientras esconde su sombra en Cartavio,
mientras pasa de madrugada
por la luz de una promesa.
Sólo por verlo feliz me he enojado mucho;
él enmudeció en un rincón
y de eternidad,
yo le llevo ventaja por amor.
Mi Padre a veces no es mi padre
contrario a lo que pienso
me toma por sorpresa,
me observa
para no herirme de soledad
ha de dejar en mi mundo
el mismo sueño día a día.
Sí. Mi Padre al sacudir el alma
me encuentra dormido en su corazón,
y de redención
él se parece a mí. Mi Padre.
de milagro
acaba de llegar sin mí
por la otra calle;
como de costumbre me prohíbo acercarme
desde un hospital cualquiera.
Él apretó el corazón, yo, el cuerpo que me acompaña.
A qué amor nos vio de años, y el callado sentimiento
de fotografía.
Al cabo si le negare de juramento
me abrazaría de todos modos
para existir y para que no le duela el corazón.
No hay duda,
él tiene mucho que decir
mientras esconde su sombra en Cartavio,
mientras pasa de madrugada
por la luz de una promesa.
Sólo por verlo feliz me he enojado mucho;
él enmudeció en un rincón
y de eternidad,
yo le llevo ventaja por amor.
Mi Padre a veces no es mi padre
contrario a lo que pienso
me toma por sorpresa,
me observa
para no herirme de soledad
ha de dejar en mi mundo
el mismo sueño día a día.
Sí. Mi Padre al sacudir el alma
me encuentra dormido en su corazón,
y de redención
él se parece a mí. Mi Padre.
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