Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Cerrabas los ojos dulcemente
y me ofrecías pedacitos de noche
en tus labios sembrados de luna,
yo acariciaba tu piel beso a verso
mientras las líneas de tus manos
dibujaban un mar en nuestro lecho,
flotando como medusas mis dedos
encontraban tu risa en una ola,
mi lengua lamía la sal de tu cuerpo,
llegaba hasta tu isla desierta
y allí abrazados a las estrellas
fabricábamos sueños y planetas.
y me ofrecías pedacitos de noche
en tus labios sembrados de luna,
yo acariciaba tu piel beso a verso
mientras las líneas de tus manos
dibujaban un mar en nuestro lecho,
flotando como medusas mis dedos
encontraban tu risa en una ola,
mi lengua lamía la sal de tu cuerpo,
llegaba hasta tu isla desierta
y allí abrazados a las estrellas
fabricábamos sueños y planetas.