Sorayaestuvoaquí
Poeta asiduo al portal
Aquí viene la crucifixión de esta alma bucólica
yazco en el precipicio
gigante sol quemándome
perdona mi cuerpo,
no me dejes rota tu también, universo
escóndete poco a poco, no mires
aguantas el peso del dolor segundo a segundo
y son tantas las penas, tantas ansiedades
se manifiestan como moratones rosados
profanando mi piel
cansada de este terrorismo emocional
incertidumbre asquerosa.
Soñé que movías la cama
y mi lado estaba contra la pared
y todo se está derrumbando
los cuadros, los espejos, mi ropa, las macetas, las paredes
y reposo aquí
en un campo yermo
con un cuerpo yermo
y únicamente espero recordando
como creé mi altar en tus clavículas
como confundí tu soledad con amor,
tu carácter violento con una personalidad idílica,
mientras sigo aquí esperando el pinchazo
mientras cortas el fino hilo que ató nuestros ojos
mientras ya eres solo arena deslizándose por mis dedos
mientras me creeré ser nada de nuevo
escucho reverberaciones de vidas pasadas
de golpes contra la pared en laberintos poblados de tierra seca
caducados corazones que después de todo
siguen teniendo miedo.
Y por alguna extraña bendición
otros siguen frescos, cazando mariposas
hasta matarlas y escupir sus alas.
yazco en el precipicio
gigante sol quemándome
perdona mi cuerpo,
no me dejes rota tu también, universo
escóndete poco a poco, no mires
aguantas el peso del dolor segundo a segundo
y son tantas las penas, tantas ansiedades
se manifiestan como moratones rosados
profanando mi piel
cansada de este terrorismo emocional
incertidumbre asquerosa.
Soñé que movías la cama
y mi lado estaba contra la pared
y todo se está derrumbando
los cuadros, los espejos, mi ropa, las macetas, las paredes
y reposo aquí
en un campo yermo
con un cuerpo yermo
y únicamente espero recordando
como creé mi altar en tus clavículas
como confundí tu soledad con amor,
tu carácter violento con una personalidad idílica,
mientras sigo aquí esperando el pinchazo
mientras cortas el fino hilo que ató nuestros ojos
mientras ya eres solo arena deslizándose por mis dedos
mientras me creeré ser nada de nuevo
escucho reverberaciones de vidas pasadas
de golpes contra la pared en laberintos poblados de tierra seca
caducados corazones que después de todo
siguen teniendo miedo.
Y por alguna extraña bendición
otros siguen frescos, cazando mariposas
hasta matarlas y escupir sus alas.
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