Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
Dos luceros son sus ojos,
como rosas sin espinas,
Cristina es su nombre,
y su nombre me ilumina.
Me gusta demasiado,
es una bella niña,
desde la barra, tiende a estar muy lejos,
sin embargo son reflejos,
para mi humilde alegría.
Es un día tras otro los que vengo,
solo por ver su carita,
y no puedo evitarlo,
porque ella me fascina.
Un halago o un gesto suyo,
y mi cara se ilumina
y me envuelve la armonía.
Se que nada hago,
por que de antemano, ya perdí la partida,
pero tan solo con mirarla,
me inspira.
Este es un lugar entre mágico y trágico,
en el que últimamente vivo,
y aunque siempre estoy acompañado,
por un buen amigo,
ella se ha convertido en mi nueva vida,
verla es mi detalle,
quizás mi alegría,
porque un gesto de aprecio,
no tiene precio en esta mi nueva vida.
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