Fernando Rodríguez Sosa
Poeta recién llegado
Cuando me toque partir
(y mi Dios así lo quiera)
recuérdenme como era
y siempre quise vivir.
Con nada para lucir
que no fuera necesario,
que todo lo extraordinario
nos ata muy fuerte al suelo
impidiéndonos el vuelo
cuando se acaba el horario
Cuando me toque marchar
(porque Dios así lo quiso)
dejare este paraíso
que también ha de pasar.
Nadie se ponga a llorar
que según el candelario
es ley y es reglamentario
que horas extras no conceda;
y tampoco retroceda
cuando se acaba el horario
Cuando me llame el Señor
(y sea su voluntad)
dejaré la vecindad
la que me dio tanto amor…
que nadie sufra en dolor
que el proceso es libertario,
al entregar mi prontuario
ansío que diga El:
“Bienvenido, fuiste fiel”,
cuando se acabe mi horario
Cuando me llegue la hora
(pues Dios así lo dispuso)
aquello que ahora uso
dispónganlo sin demora.
Dios me conoce y no ignora
que nunca le fui sectario,
que mi cuerpo fue sagrario
del bien y de la justicia...
quizás me dé una caricia
cuando se acabe mi horario
fer
(y mi Dios así lo quiera)
recuérdenme como era
y siempre quise vivir.
Con nada para lucir
que no fuera necesario,
que todo lo extraordinario
nos ata muy fuerte al suelo
impidiéndonos el vuelo
cuando se acaba el horario
Cuando me toque marchar
(porque Dios así lo quiso)
dejare este paraíso
que también ha de pasar.
Nadie se ponga a llorar
que según el candelario
es ley y es reglamentario
que horas extras no conceda;
y tampoco retroceda
cuando se acaba el horario
Cuando me llame el Señor
(y sea su voluntad)
dejaré la vecindad
la que me dio tanto amor…
que nadie sufra en dolor
que el proceso es libertario,
al entregar mi prontuario
ansío que diga El:
“Bienvenido, fuiste fiel”,
cuando se acabe mi horario
Cuando me llegue la hora
(pues Dios así lo dispuso)
aquello que ahora uso
dispónganlo sin demora.
Dios me conoce y no ignora
que nunca le fui sectario,
que mi cuerpo fue sagrario
del bien y de la justicia...
quizás me dé una caricia
cuando se acabe mi horario
fer
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