Quizás algo será, aquella mirada furtiva,
lanzada en esa tarde donde te impusiste.
Me dejaste allí, mudo, con el rostro pasivo,
lleno de dudas y de ilusiones.
Quizás algo será, aquella palabra salida de tu espectro,
tan pura, cual sonata bethoniana,
que quedó grabada como sonido de dioses,
en mi cuenta de bellas palabras.
Quizás algo será, aquel roce improvisado,
fruto del flirteo mutuo,
que llevó un escalofrío a nuestros cuerpos.
Tu piel sensación nueva, desafiante, elocuente.
Quizás algo será, aquel beso de atardecer,
nuestros labios fundidos en un nivel superior al placer,
mientras compenetran su esencia.
Beso no, vuelo hacia el nuevo mundo que hay en ti.
Quizás algo será, aquella noche donde consumamos nuestra unión,
nuestros rostros derrochando pasión,
nuestros cuerpos sin control en un anárquico movimiento,
en perfecta coordinación; los dioses sentirían envidia,
ante un acto de amor tan cerca de la perfección.
lanzada en esa tarde donde te impusiste.
Me dejaste allí, mudo, con el rostro pasivo,
lleno de dudas y de ilusiones.
Quizás algo será, aquella palabra salida de tu espectro,
tan pura, cual sonata bethoniana,
que quedó grabada como sonido de dioses,
en mi cuenta de bellas palabras.
Quizás algo será, aquel roce improvisado,
fruto del flirteo mutuo,
que llevó un escalofrío a nuestros cuerpos.
Tu piel sensación nueva, desafiante, elocuente.
Quizás algo será, aquel beso de atardecer,
nuestros labios fundidos en un nivel superior al placer,
mientras compenetran su esencia.
Beso no, vuelo hacia el nuevo mundo que hay en ti.
Quizás algo será, aquella noche donde consumamos nuestra unión,
nuestros rostros derrochando pasión,
nuestros cuerpos sin control en un anárquico movimiento,
en perfecta coordinación; los dioses sentirían envidia,
ante un acto de amor tan cerca de la perfección.