lesmo
Poeta veterano en el portal
¡Qué buena compaña tengo
con la mujer que me quiere!,
esa que pone su celo
dueña de todos mis bienes.
La que alivia soledades
entregando todo esfuerzo
en educar a los hijos
que quiso mandarme el cielo.
Solo el hogar es su sueño
donde tiene todo anhelo
y los pies que nos sostienen
pegados están al suelo.
Trabajadora constante
como la locomotora,
a nuestro tren lo conduce
con una fuerza que asombra.
Casi nunca quiere flores,
si acaso solo una rosa,
porque su nombre ya iguala
al de una perla preciosa.
No es que sea sensiblera,
mas si hay que llorar, se llora,
pone atención vigilante
a las tristezas que afloran.
Sentidos honores rindo
a esas diarias prosas
que suben como el incienso,
transformadas en poemas,
lo mismo que las palomas.
con la mujer que me quiere!,
esa que pone su celo
dueña de todos mis bienes.
La que alivia soledades
entregando todo esfuerzo
en educar a los hijos
que quiso mandarme el cielo.
Solo el hogar es su sueño
donde tiene todo anhelo
y los pies que nos sostienen
pegados están al suelo.
Trabajadora constante
como la locomotora,
a nuestro tren lo conduce
con una fuerza que asombra.
Casi nunca quiere flores,
si acaso solo una rosa,
porque su nombre ya iguala
al de una perla preciosa.
No es que sea sensiblera,
mas si hay que llorar, se llora,
pone atención vigilante
a las tristezas que afloran.
Sentidos honores rindo
a esas diarias prosas
que suben como el incienso,
transformadas en poemas,
lo mismo que las palomas.
Última edición: