AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
PAPEL Y CAFÉ.
Definitivamente no era un sueño;
sus cabellos rojos y húmedos por
la lluvia abundante, esa madrugada
se deslizaba por su rostro y mi mano
rozaba su hombro derecho y mis
labios deseaban lamer su figura
lánguida como el hambre y los mitos.
Su sonrisa extenuada, era un hechizo
de la luna, que deseaba meterme en
su parte obscura y yo como un parlaco
enloquecido, deseaba bailar bajo la
luz de la ciudad, que moría como con
los nuevos resplandores del alba dulce.
No fue un sueño, porque después de
amarla hasta el final de la madrugada,
ella dejó sus labios de carmín y papel y un
café en el buró, que despertó mi locura.
Augus 28 junio 2015.
Definitivamente no era un sueño;
sus cabellos rojos y húmedos por
la lluvia abundante, esa madrugada
se deslizaba por su rostro y mi mano
rozaba su hombro derecho y mis
labios deseaban lamer su figura
lánguida como el hambre y los mitos.
Su sonrisa extenuada, era un hechizo
de la luna, que deseaba meterme en
su parte obscura y yo como un parlaco
enloquecido, deseaba bailar bajo la
luz de la ciudad, que moría como con
los nuevos resplandores del alba dulce.
No fue un sueño, porque después de
amarla hasta el final de la madrugada,
ella dejó sus labios de carmín y papel y un
café en el buró, que despertó mi locura.
Augus 28 junio 2015.