Cemento y adrenalina
Poeta fiel al portal
En la madurez la vida se entrega, por querer ser fuego, ya solo se es día a día.
No existe la pasión eterna, es finita, perece.
La atracción cesa cuando se obtiene el objeto de deseo, en ese momento en que se posee empieza el fin de lo deseado.
La vida se convierte en vivir, vivir para con ella, para con el, en la entrega a la cotidianidad, con ráfagas que solo sacian el deseo natural, con impotencia pasional.
Tiempo para nacer a la admiración, a los territorios de encuentro, a esos mundos soñados a medias, a ese ideal compartido, a esas vidas soñadas, a lecturas y teorías que nos hagan pasar el tiempo compartido, con enjundia intelectual que nos haga seguir admirándonos, esa es la levadura que debe abonar nuestra tierra,sin ella, seremos pan sin fermentar.
Mientras engendraremos nuestra nueva plebe, en ella nos entretendremos unas décadas, sobreviviremos compartiendo vida y creando para orientar nuevas vidas, padeciendo la visión de amor eterno que nos vende esta sociedad en la que debemos ser felices: debemos desear siempre como el primer día, entregarnos en sexo conocido, que no es lo mismo que el por conocer, de 0 a 100 en 10s, eso es pasado, el presente no puede ser.
Vida rutinaria, en la que habitar con hipotecas, colegios, clases extraescolares y comidas familiares.
Debemos aprender a vivir en lo cotidiano, hemos llenado la vida de tantas satisfacciones inmediatas que ese cáncer emocional no nos puede hacer naufragar, en la añoranza de la pasión, tenemos que aprehender el nuevo significado de AMOR, el que tiene a los 40 , no el de los 20 o a los 30 años, no podemos ser analfabetos emocionales, ya aprobamos la primaria, ahora nos queda la secundaria en el bachillerato del amor, con las nuevas asignaturas en las que tendremos que aprehender que estar enamorados no es lo que era ,, que aquello es caduco, hoy el amor es entrega, es darse al otro, es vivir por y con el otro, no es deseo de una noche!!
No busquemos lo extraordinario cada día , porque cada día es ordinario y alguno , uno o unos pocos, tienen rayos que nos iluminan.
Sosegados, en paz con uno mismo y con los demás, esa es la real felicidad, no la mercantilizada por las películas americanas, no la que nos vendieron en el patio del colegio...esa es inmadura y adolescente. La verdadera evoluciona, y sí, nosotros creímos que la nuestra sería perpetua, pero maduró!
El volver a empezar no nos llevará mas que a la misma ciudad extranjera y fría. Esa en la que nacerá un cálido hogar en el que deberemos vivir hasta el fin.
Deseo inventado.
Deseo mercantilizado.
Felicidad de pantalla.
Felicidad que engreda desdicha , por ser impostada.
Amo la doméstica felicidad.
¿Cómo es la felicidad madura?
Quiero conocerla y saber vivir en ella, no querer tener un amor excepcional, quiero amar de lunes a domingo, con un amor semanal.
¿Sabremos amar así ?
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