Sangre esparcida.

catapiano_18

Poeta recién llegado
En la casa de cierta esquina,
Un niño me seduce desde lejos.
Me palpita que hay sangre esparcida en su rostro,
Y que no sabe de dónde proviene.

niño que se me acerca y de repente, saca de sus ojos:
Una primavera muerta, una estación otoñal; que dolía tan sólo con mirar desde lejos.
Saca un revólver de huesos famélicos, una saga de tristes historias.
Se sienta en el suelo, toma mi mano y me ruega compañía.
Entre tanto tiempo transcurrido, de sus ojos cae lluvia color tortura junto a un manto de rosas podridas.
Me señala que ahí está la sangre esparcida que de sus ojos sale, y que en ciertas ocasiones, le causa histeria.
Me dice que es un niño privilegiado por tener un árbol de cabeza bastante desarrollado, que sus ramas son valientes, pero que aún así, aquella sangre esparcida cada vez sale con más fuerza de sus ojos.

Tiene miedo de sufrir una hemorragia de pena.
Ha vivido menos que década de niño consentido.
No sabe nada, sólo quiere que en la casa de cierta esquina, salga de una vez su madre, para decirle que está listo el almuerzo.

Se arrugaba los pantalones, manchaba sus lágrimas con tierra.
Miraba hacia lo lejos algún pobre camino que le recordase cuan perdido estaba el suyo.

La sangre esparcida en su rostro carcome una felicidad prometedora.
Mis ojos se inundan en llanto, mientras un niño llora sangre esparcida.

Prepara sus pies al avance, sale caminando, tambalea sus pies en el piso y cae.
Entre sus lágrimas y su porte esquelético, habían pocas disputas.
El bien y el mal para él estaban muy lejos.
Sólo quería no seguir desangrándose.
Morir tantas veces, se le había hecho costumbre.

Me levanté de mi sitio, llevé mis manos a sus hombros, pero para colmo, él se había esparcido.
 
Gracias por tus comentarios. Intentó hablar sobre lo que es sentirse solo y no tener nada de ayuda
 
En la casa de cierta esquina,
Un niño me seduce desde lejos.
Me palpita que hay sangre esparcida en su rostro,
Y que no sabe de dónde proviene.

niño que se me acerca y de repente, saca de sus ojos:
Una primavera muerta, una estación otoñal; que dolía tan sólo con mirar desde lejos.
Saca un revólver de huesos famélicos, una saga de tristes historias.
Se sienta en el suelo, toma mi mano y me ruega compañía.
Entre tanto tiempo transcurrido, de sus ojos cae lluvia color tortura junto a un manto de rosas podridas.
Me señala que ahí está la sangre esparcida que de sus ojos sale, y que en ciertas ocasiones, le causa histeria.
Me dice que es un niño privilegiado por tener un árbol de cabeza bastante desarrollado, que sus ramas son valientes, pero que aún así, aquella sangre esparcida cada vez sale con más fuerza de sus ojos.

Tiene miedo de sufrir una hemorragia de pena.
Ha vivido menos que década de niño consentido.
No sabe nada, sólo quiere que en la casa de cierta esquina, salga de una vez su madre, para decirle que está listo el almuerzo.

Se arrugaba los pantalones, manchaba sus lágrimas con tierra.
Miraba hacia lo lejos algún pobre camino que le recordase cuan perdido estaba el suyo.

La sangre esparcida en su rostro carcome una felicidad prometedora.
Mis ojos se inundan en llanto, mientras un niño llora sangre esparcida.

Prepara sus pies al avance, sale caminando, tambalea sus pies en el piso y cae.
Entre sus lágrimas y su porte esquelético, habían pocas disputas.
El bien y el mal para él estaban muy lejos.
Sólo quería no seguir desangrándose.
Morir tantas veces, se le había hecho costumbre.

Me levanté de mi sitio, llevé mis manos a sus hombros, pero para colmo, él se había esparcido.
Hermosa poesia. Poco convencional, real, con un toque de tristesa y melancolia. Un placer leerte.
 

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