pablogarcia
Poeta recién llegado
RECORDANDO A SOLAS
No puedo olvidar aquel momento
que con un cierto gozo llegaste bella,
en aquel nocturno del mes de marzo
deseoso de volver a contemplarte y a la vista
aquel longevo almendro exuberante de flores.
Hoy, que no estás tú, oigo de nuevo
tu voz llegando a mí, evoco y miro lejos
pero sólo a la vista aparece ese almendro ahora
despojado, desnudo y desolado de su perdida gracia.
Sus flores nacaradas de aquel día, hoy
yacen en el suelo hechas pétalos caídos
y extendidos como preciosas y dulce lluvia.
¡Oh tarde! Silenciosa rodeado de soledad
con tan sólo ese almendro ahora desojado
y sembrado de pobres espinos.
Es ya julio y así llegaron antes que yo
lluvias y vientos que si saber de mi vana estética,
había dejado allí la huella inminente de su fuerza.
Mientras que ella seguramente, vagara exótica
y tentadora por recónditos lugares .
Permanezco absorto y sólo a la caída de la tarde,
en que como por encanto surgen las golondrinas
y yo lento y melancólico dejo el lugar.
Pablogarcia
No puedo olvidar aquel momento
que con un cierto gozo llegaste bella,
en aquel nocturno del mes de marzo
deseoso de volver a contemplarte y a la vista
aquel longevo almendro exuberante de flores.
Hoy, que no estás tú, oigo de nuevo
tu voz llegando a mí, evoco y miro lejos
pero sólo a la vista aparece ese almendro ahora
despojado, desnudo y desolado de su perdida gracia.
Sus flores nacaradas de aquel día, hoy
yacen en el suelo hechas pétalos caídos
y extendidos como preciosas y dulce lluvia.
¡Oh tarde! Silenciosa rodeado de soledad
con tan sólo ese almendro ahora desojado
y sembrado de pobres espinos.
Es ya julio y así llegaron antes que yo
lluvias y vientos que si saber de mi vana estética,
había dejado allí la huella inminente de su fuerza.
Mientras que ella seguramente, vagara exótica
y tentadora por recónditos lugares .
Permanezco absorto y sólo a la caída de la tarde,
en que como por encanto surgen las golondrinas
y yo lento y melancólico dejo el lugar.
Pablogarcia