palabras
Poeta adicto al portal
El neón me mantiene abstraído,
hace rato que no pienso en nada,
este horrible cuarto de posada
me recuerda que aún sigo perdido.
Mi tesoro es humo de un cigarro,
mi esperanza se vistió de luto,
mi desdén cruel cobró el tributo,
a un gigante con los pies de barro.
Y aunque busco tras esa ventana
no descubro más que un triste augurio,
los neones de un vulgar tugurio
que me invitan a huir del mañana.
¿Cómo vine a parar tan abajo?
¿Cómo pude perder mi alegría?
ya no siento el amor que dolía
ni el futuro me importa un carajo.
En la noche me encuentro sereno
confundido en sombra del vacío,
me repugna hasta mi propio hastío
y a mi propio exilio me condeno.
Mas entre las sombras sigo vivo,
aún conservo un rastro de mí mismo,
esa luz, no es solo un espejismo,
es el sol para mi ser cautivo.
hace rato que no pienso en nada,
este horrible cuarto de posada
me recuerda que aún sigo perdido.
Mi tesoro es humo de un cigarro,
mi esperanza se vistió de luto,
mi desdén cruel cobró el tributo,
a un gigante con los pies de barro.
Y aunque busco tras esa ventana
no descubro más que un triste augurio,
los neones de un vulgar tugurio
que me invitan a huir del mañana.
¿Cómo vine a parar tan abajo?
¿Cómo pude perder mi alegría?
ya no siento el amor que dolía
ni el futuro me importa un carajo.
En la noche me encuentro sereno
confundido en sombra del vacío,
me repugna hasta mi propio hastío
y a mi propio exilio me condeno.
Mas entre las sombras sigo vivo,
aún conservo un rastro de mí mismo,
esa luz, no es solo un espejismo,
es el sol para mi ser cautivo.
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