Ayer

catapiano_18

Poeta recién llegado
Rasmillo orillas con peste,
platos sucios, mirada inerte.


La boca de un hombre se mueve,
entre cada llanto, desaparece.
Niños durmiendo, termómetro a alta temperatura.
Se van muriendo, con tanta amargura.
Látigos de penas andantes, madres delicuentes, miradas latientes.


Tertulias olvidadas,
familias abandonadas.


Hay colmillos rotos,
y niños locos.
Hay colmillos sueltos,
y niños muertos.


La soledad de la calle me inunda,
no tengo puertas, la soledad iracunda.


Llorán cada día, niños de alma
Llorán cada día, niños sin cama.
Llorán cada día, hombres de miedo.
Llorán cada día, mujeres que han muerto.
Pero que caminan por el río,
con sus manos ardiendo, intentando no meterse en algún lío.


Salen a hurgar, entre maletas.
A buscar, entre vidas quietas.
Muertas, su estómago se carcome.,
su vida depende de logros y colores.


La vida es difícil,
dentro del campamento humano.
Donde falta de todo,
Y se vive de todo.
Donde gente invisible, llena de nada,
sale a buscar hogar para animales en pena.
Donde gente invisible, a los ojos del oriente.
Teme tener menos días en su muerte.
 
Última edición:
Con esfuerzo puedo leer estas miniaturas de letras,
si pudieras ampliarlas para mejor apreciarlas.


Rasmillo orillas con peste,
platos sucios, mirada inerte.

La boca de un hombre se mueve,
entre cada llanto, desaparece.
Niños durmiendo, termómetro a alta temperatura.
Se van muriendo, con tanta amargura.
Látigos de penas andantes, madres delicuentes, miradas latientes.

Tertulias olvidadas,
familias abandonadas.

Hay colmillos rotos,
y niños locos.
Hay colmillos sueltos,
y niños muertos.

La soledad de la calle me inunda,
no tengo puertas, la soledad iracunda.

Llorán cada día, niños de alma
Llorán cada día, niños sin cama.
Llorán cada día, hombres de miedo.
Llorán cada día, mujeres que han muerto.
Pero que caminan por el río,
con sus manos ardiendo, intentando no meterse en algún lío.

Salen a hurgar, entre maletas.
A buscar, entre vidas quietas.

Muertas, su estómago se carcome.,
su vida depende de logros y colores.


La vida es difícil,
dentro del campamento humano.
Donde falta de todo,
Y se vive de todo.
Donde gente invisible, llena de nada,
sale a buscar hogar para animales en pena.
Donde gente invisible, a los ojos del oriente.
Teme tener menos días en su muerte.
 
Uau... solo una cosa: la letra más grande, que aunque tenga veinte años cuesta leerlo. ¡Un saludo desde España!
 
Gracias, así puedo disfrutar de esta sentida historia,
narrando la cotidianidad de un mundo indolente.
Celebro encontrarte catapiano. Buen trabajo.


Rasmillo orillas con peste,
platos sucios, mirada inerte.


La boca de un hombre se mueve,
entre cada llanto, desaparece.
Niños durmiendo, termómetro a alta temperatura.
Se van muriendo, con tanta amargura.
Látigos de penas andantes, madres delicuentes, miradas latientes.


Tertulias olvidadas,
familias abandonadas.


Hay colmillos rotos,
y niños locos.
Hay colmillos sueltos,
y niños muertos.


La soledad de la calle me inunda,
no tengo puertas, la soledad iracunda.


Llorán cada día, niños de alma
Llorán cada día, niños sin cama.
Llorán cada día, hombres de miedo.
Llorán cada día, mujeres que han muerto.
Pero que caminan por el río,
con sus manos ardiendo, intentando no meterse en algún lío.


Salen a hurgar, entre maletas.
A buscar, entre vidas quietas.
Muertas, su estómago se carcome.,
su vida depende de logros y colores.


La vida es difícil,
dentro del campamento humano.
Donde falta de todo,
Y se vive de todo.
Donde gente invisible, llena de nada,
sale a buscar hogar para animales en pena.
Donde gente invisible, a los ojos del oriente.
Teme tener menos días en su muerte.
 
Rasmillo orillas con peste,
platos sucios, mirada inerte.


La boca de un hombre se mueve,
entre cada llanto, desaparece.
Niños durmiendo, termómetro a alta temperatura.
Se van muriendo, con tanta amargura.
Látigos de penas andantes, madres delicuentes, miradas latientes.


Tertulias olvidadas,
familias abandonadas.


Hay colmillos rotos,
y niños locos.
Hay colmillos sueltos,
y niños muertos.


La soledad de la calle me inunda,
no tengo puertas, la soledad iracunda.


Llorán cada día, niños de alma
Llorán cada día, niños sin cama.
Llorán cada día, hombres de miedo.
Llorán cada día, mujeres que han muerto.
Pero que caminan por el río,
con sus manos ardiendo, intentando no meterse en algún lío.


Salen a hurgar, entre maletas.
A buscar, entre vidas quietas.
Muertas, su estómago se carcome.,
su vida depende de logros y colores.


La vida es difícil,
dentro del campamento humano.
Donde falta de todo,
Y se vive de todo.
Donde gente invisible, llena de nada,
sale a buscar hogar para animales en pena.
Donde gente invisible, a los ojos del oriente.
Teme tener menos días en su muerte.
Ocaso incandescente para flotar entre temores frente a la vida
ofrecida, un intenso poema que siembra desolacion en un espejo
de horizontes marchitados. felicidade.s luzyabsenta
 

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