viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres tu memoria henchida de carne
que desviste al rayo desde un espejo.
Y pretendes dejar en este transcurso
la piel atascada por las arrugas
en las aristas del desamor.
Plomiza la carga, de merecer respeto,
te ha hundido las ganas de quererte.
Pero el mar se agita sin tu temblor.
Me agravia la lentitud de sanarte,
pero sin invierno se evaporaría
el afán que me invita a cubrirte.
Eres tu memoria, jamás has sido otra cosa
y apenas te recuerdas.
No puedo mentir ahora,
no me preguntes tantas veces.
En la gola se ha puesto un vigía
que sólo deja pasar verdades.
Si callo, te consumirás en la nada.
Si hablo, te romperás para siempre,
como una estrella de mar
en su afán de repartirse.
que desviste al rayo desde un espejo.
Y pretendes dejar en este transcurso
la piel atascada por las arrugas
en las aristas del desamor.
Plomiza la carga, de merecer respeto,
te ha hundido las ganas de quererte.
Pero el mar se agita sin tu temblor.
Me agravia la lentitud de sanarte,
pero sin invierno se evaporaría
el afán que me invita a cubrirte.
Eres tu memoria, jamás has sido otra cosa
y apenas te recuerdas.
No puedo mentir ahora,
no me preguntes tantas veces.
En la gola se ha puesto un vigía
que sólo deja pasar verdades.
Si callo, te consumirás en la nada.
Si hablo, te romperás para siempre,
como una estrella de mar
en su afán de repartirse.
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