Tanto tiempo

Mauro

Mauricio Figueroa
Tanto Tiempo

Tanto tiempo conocí
la espesura del bosque
y sus raíces
sin conocer las hojas.

Cuantas veces
Atravesé en invierno fatigado
caminos intransitables
por la quila y el barro, /divisando vertientes
sin reconocer helechos,
Nalcas ni enredaderas,
las hojas del boldo
o del canelo.

No sé cuántos inviernos logré pasar
sin conocer la primavera.
Porque solo palpando
Advertí el musgo y el rocío
Que en la Araucanía
Junto al liquen
tiñen la piedra

Cuantas espinas de rosas
Palpé sin reconocer el tallo.
Antes de conocer el color.
Antes de ver por primera vez
En tus grandes y húmedos ojos
El color de Arauco

Cuanto tiempo estuve
sin advertir el verde
que desde hace tanto esperaba.
Trajiste contigo el color.
Cuando llegaste la Araucanía
se tiño de un verde espeso y húmedo
como el de tus hermosos ojos.
 
Tanto Tiempo

Tanto tiempo conocí
la espesura del bosque
y sus raíces
sin conocer las hojas.

Cuantas veces
Atravesé en invierno fatigado
caminos intransitables
por la quila y el barro, /divisando vertientes
sin reconocer helechos,
Nalcas ni enredaderas,
las hojas del boldo
o del canelo.

No sé cuántos inviernos logré pasar
sin conocer la primavera.
Porque solo palpando
Advertí el musgo y el rocío
Que en la Araucanía
Junto al liquen
tiñen la piedra

Cuantas espinas de rosas
Palpé sin reconocer el tallo.
Antes de conocer el color.
Antes de ver por primera vez
En tus grandes y húmedos ojos
El color de Arauco

Cuanto tiempo estuve
sin advertir el verde
que desde hace tanto esperaba.
Trajiste contigo el color.
Cuando llegaste la Araucanía
se tiño de un verde espeso y húmedo
como el de tus hermosos ojos.
Bello poema de amor y mirada hacia atras. Cierta nostalgia recorre tus versos y los hace certeros. Me ha gustado Mauro. Un abrazo. Paco.
 
Tanto Tiempo

Tanto tiempo conocí
la espesura del bosque
y sus raíces
sin conocer las hojas.

Cuantas veces
Atravesé en invierno fatigado
caminos intransitables
por la quila y el barro, /divisando vertientes
sin reconocer helechos,
Nalcas ni enredaderas,
las hojas del boldo
o del canelo.

No sé cuántos inviernos logré pasar
sin conocer la primavera.
Porque solo palpando
Advertí el musgo y el rocío
Que en la Araucanía
Junto al liquen
tiñen la piedra

Cuantas espinas de rosas
Palpé sin reconocer el tallo.
Antes de conocer el color.
Antes de ver por primera vez
En tus grandes y húmedos ojos
El color de Arauco

Cuanto tiempo estuve
sin advertir el verde
que desde hace tanto esperaba.
Trajiste contigo el color.
Cuando llegaste la Araucanía
se tiño de un verde espeso y húmedo
como el de tus hermosos ojos.
Paseo por el amor, el bosque, el verde y la belleza. Un fantástico poema, que deja gratas esencias a quien lo lee. Toda una satisfacción pasar por estos versos.
Mis saludos.
 

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