Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Despertar, la oscuridad
la lluvia que apaga el silencio,
en este momento no existen las horas,
solo un par de ojos abiertos.
La tormenta amortaja las lágrimas sordas,
las íntimas mías
que solo conoce la noche,
el sueño vendrá y me encontrará
petrificado en la almohada,
a diez centímetros de poder
olvidarte.
No es la primera vez que me pasa
tu reloj es infalible,
jamás se atrasa,
tu recuerdo siempre está
en algún lugar de la casa.
Tus páginas blancas
como si fueran mágicas
cobran vida con la lluvia
y la noche escribe la locura
que desboca mi mirada trasnochada,
mi mirada que no mira nada
y que solo te imagina,
que se estrella en la oscuridad
para encontrar tus ojos en la nada,
en la noche,
en la noche callada.
Despertar cuando no estás
y cuando la lluvia le gana al silencio,
me hace reinventar los inviernos,
el frió no viene de afuera,
el frió viene de adentro,
el frió está en mis manos solas,
el frío está en mi espalda,
el frió esta en los suspiros
que sepulto entre mis sábanas
cuando sueño con poder dormir.
El frió está en la madrugada
cuando el amanecer me quita los ojos
que cree con la noche,
con la lluvia,
con mi almohada
y tu recuerdo.
la lluvia que apaga el silencio,
en este momento no existen las horas,
solo un par de ojos abiertos.
La tormenta amortaja las lágrimas sordas,
las íntimas mías
que solo conoce la noche,
el sueño vendrá y me encontrará
petrificado en la almohada,
a diez centímetros de poder
olvidarte.
No es la primera vez que me pasa
tu reloj es infalible,
jamás se atrasa,
tu recuerdo siempre está
en algún lugar de la casa.
Tus páginas blancas
como si fueran mágicas
cobran vida con la lluvia
y la noche escribe la locura
que desboca mi mirada trasnochada,
mi mirada que no mira nada
y que solo te imagina,
que se estrella en la oscuridad
para encontrar tus ojos en la nada,
en la noche,
en la noche callada.
Despertar cuando no estás
y cuando la lluvia le gana al silencio,
me hace reinventar los inviernos,
el frió no viene de afuera,
el frió viene de adentro,
el frió está en mis manos solas,
el frío está en mi espalda,
el frió esta en los suspiros
que sepulto entre mis sábanas
cuando sueño con poder dormir.
El frió está en la madrugada
cuando el amanecer me quita los ojos
que cree con la noche,
con la lluvia,
con mi almohada
y tu recuerdo.
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