Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no sé cuanto te amé ni cuanta veces
al perder mi honor perdí mi sangre.
Yo no sé si tiritando en el poniente a tu
merced decides abrazarme y aprisionado
en tu peculiar tibieza caigo postrado.
Yo no sé si al permanecer en sombras
puedes hundirte conmigo donde no hay rosas,
en superficies quebradas que ya no son de
este mundo.
Yo no sé si puedo escapar de mi amor ,
si puedo sortear la guadaña y representar
un mimo simulando gritos en lugar del agudo
dolor del alma.
Yo no sé si el silbido lejano pertenece a otro
o es mi propio amor cayendo siempre de espaldas,
pero si sé que no puedo perdonarte si todavía
aseguras que me amas y no me amas,
pues yo sí puedo perdonarte si nunca, jamás
puedo dejar de amarte.
al perder mi honor perdí mi sangre.
Yo no sé si tiritando en el poniente a tu
merced decides abrazarme y aprisionado
en tu peculiar tibieza caigo postrado.
Yo no sé si al permanecer en sombras
puedes hundirte conmigo donde no hay rosas,
en superficies quebradas que ya no son de
este mundo.
Yo no sé si puedo escapar de mi amor ,
si puedo sortear la guadaña y representar
un mimo simulando gritos en lugar del agudo
dolor del alma.
Yo no sé si el silbido lejano pertenece a otro
o es mi propio amor cayendo siempre de espaldas,
pero si sé que no puedo perdonarte si todavía
aseguras que me amas y no me amas,
pues yo sí puedo perdonarte si nunca, jamás
puedo dejar de amarte.