joel almo
Poeta recién llegado
Yo vengo de polvo y madera,
de trabajada loza obrera,
de abrazos protectores y de
polvorientos juegos inocentes.
Te descifraría mis amores en
dolores y te nombraría innumerables
risas en cuentos impunes,
así como he llorado, también han
llorado y como también la
primavera, también el invierno
termina.
Hace no mucho amabas,
yo también soy rojo fervor
de besos,
yo también he deseado las
tierras y los pantanos
irracionales.
Tengo muchos caminos que
guardan misterios en mis venas,
y fluyo silencioso
como un recuerdo olvidado,
tengo el canto liberado
en los vuelos y la trascendencia
de un abrazo despedido.
Tendrás que descubrir,
tendrás que caminar junto
al jazmín pálido de mi pecho,
tú también has saboreado
los tallados del olvido y
el sufrimiento ha sacado su
travesía con sangre de rosas
enamoradas.
Has sumergido la duda entre
los abrazos de la tormenta,
y yo, yo sin mas preámbulos
te regalo los panes horneados
del barro nortino,
las caricias que me enseñaron
entre picota y pueblo,
los amores que viajaron
entre rieles y mares,
entre mares y cielo.
Hoy vuela una gaviota
intrépida en mis labios,
te la entrego entre los muelles
mercantes,
entre las calles de polvo
sediento,
entre las olas de puerto,
entre suspiro y olvido.
de trabajada loza obrera,
de abrazos protectores y de
polvorientos juegos inocentes.
Te descifraría mis amores en
dolores y te nombraría innumerables
risas en cuentos impunes,
así como he llorado, también han
llorado y como también la
primavera, también el invierno
termina.
Hace no mucho amabas,
yo también soy rojo fervor
de besos,
yo también he deseado las
tierras y los pantanos
irracionales.
Tengo muchos caminos que
guardan misterios en mis venas,
y fluyo silencioso
como un recuerdo olvidado,
tengo el canto liberado
en los vuelos y la trascendencia
de un abrazo despedido.
Tendrás que descubrir,
tendrás que caminar junto
al jazmín pálido de mi pecho,
tú también has saboreado
los tallados del olvido y
el sufrimiento ha sacado su
travesía con sangre de rosas
enamoradas.
Has sumergido la duda entre
los abrazos de la tormenta,
y yo, yo sin mas preámbulos
te regalo los panes horneados
del barro nortino,
las caricias que me enseñaron
entre picota y pueblo,
los amores que viajaron
entre rieles y mares,
entre mares y cielo.
Hoy vuela una gaviota
intrépida en mis labios,
te la entrego entre los muelles
mercantes,
entre las calles de polvo
sediento,
entre las olas de puerto,
entre suspiro y olvido.
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