El Harrak Saad
tanjerino
Señora, todavía no estoy seguro
¿Es usted la mujer que espero?
¿O la muñeca con la qué mate el tiempo?
Señora, todavía no estoy seguro.
Usted esta en mi designio,
si pienso...
usted esta en mi resguardado cuaderno;
cuando lo abro,
cuando en el escribo.
Usted está en mi equipaje si viajo,
en las nubes que sitian como brazo;
está en los bares que ofrecen vino
y queso en París;
en el sótano de la última estación de Metro,
donde se respiran pasiones y tabaco.
En los libros de Buesa,
en su verso,
en la poesía de Baudelaire
que entró como un puñal de cobre en el lomo.
Y usted está en Londres,
abrigando como una pelliza mística del frío;
usted está en Madrid y en Estocolmo,
la veo en cada rincón que me encuentro,
trazando lentamente las lineas de mi mano.
Señora,
todavía no estoy seguro,
¿Es una señal que es a usted a quién amo?