Eme Singer
Poeta recién llegado
Han pasado ocho calendarios enteros.
Vinieron y fueron mareas,
terremotos y tormentas eternas.
Barcos varados
y sirenas muertas de pena.
Ha pasado todo eso y más,
luces que parpadean
tambores de guerra
nuevas batallas
y los mismos heridos.
Por pasar,
pasaron hasta otros labios.
Nuevas ideas,
naufragios parecidos.
Caricias caídas del mismo árbol
derrotas con sabor a verbena,
lunes de fiesta
y domingos de tristezas.
Pasó tanto y tan poco,
que acabó pasando una vida
así a lo tonto.
O eso parecía ante el papel..
Pasó que pasaras
y que llegaras de nuevo.
Pasó ya tanto
que ni lo recuerdo.
Lo que no volvió fue tu boca
porque nunca terminó de irse,
y aunque pasen nuevas
o viejas
o diluvios universales
aunque no me salve,
y me muera de querer vivir tanto,
tu boca será siempre
aquello que se espera,
la primavera que sacude el invierno
y los huesos rotos de frío.
Tu boca será siempre,
algo mío.
Vinieron y fueron mareas,
terremotos y tormentas eternas.
Barcos varados
y sirenas muertas de pena.
Ha pasado todo eso y más,
luces que parpadean
tambores de guerra
nuevas batallas
y los mismos heridos.
Por pasar,
pasaron hasta otros labios.
Nuevas ideas,
naufragios parecidos.
Caricias caídas del mismo árbol
derrotas con sabor a verbena,
lunes de fiesta
y domingos de tristezas.
Pasó tanto y tan poco,
que acabó pasando una vida
así a lo tonto.
O eso parecía ante el papel..
Pasó que pasaras
y que llegaras de nuevo.
Pasó ya tanto
que ni lo recuerdo.
Lo que no volvió fue tu boca
porque nunca terminó de irse,
y aunque pasen nuevas
o viejas
o diluvios universales
aunque no me salve,
y me muera de querer vivir tanto,
tu boca será siempre
aquello que se espera,
la primavera que sacude el invierno
y los huesos rotos de frío.
Tu boca será siempre,
algo mío.
Última edición: