CATINA
Poeta fiel al portal
Parar el tiempo, eso es lo que hago.
Estoy subiendo el angosto camino
que bordea el infinito precipicio,
en el que no estoy dispuesta a caer.
Estoy de frente
a la extrañeza irreparable de un mundo lejano,
a tu aparente forma de humano
ante la cual, cualquiera se engaña.
Divago en la desesperación,
no pienso, no grito, no veo, no respiro
solo quiero abrir las puertas a patadas,
y maldecir todo mil veces
soy como las inalcanzables nubes de algodón,
llenas… pero de nada.
Entonces, insisto y te obligo,
¡despierta, ven, ven conmigo a ver el ocaso!
¡despierta, siente el aroma de las flores!
¡despierta, quédate aquí conmigo!
Luego, despacio, voy soltando tu mano,
y se extingue de a poco tu perfume en la habitación,
voy cerrando las ventanas
para que no entre la luz,
me acostumbró a esta penumbra,
que pronto será absoluta oscuridad,
acabas de matarme,
acabas de morir…
Estoy subiendo el angosto camino
que bordea el infinito precipicio,
en el que no estoy dispuesta a caer.
Estoy de frente
a la extrañeza irreparable de un mundo lejano,
a tu aparente forma de humano
ante la cual, cualquiera se engaña.
Divago en la desesperación,
no pienso, no grito, no veo, no respiro
solo quiero abrir las puertas a patadas,
y maldecir todo mil veces
soy como las inalcanzables nubes de algodón,
llenas… pero de nada.
Entonces, insisto y te obligo,
¡despierta, ven, ven conmigo a ver el ocaso!
¡despierta, siente el aroma de las flores!
¡despierta, quédate aquí conmigo!
Luego, despacio, voy soltando tu mano,
y se extingue de a poco tu perfume en la habitación,
voy cerrando las ventanas
para que no entre la luz,
me acostumbró a esta penumbra,
que pronto será absoluta oscuridad,
acabas de matarme,
acabas de morir…