Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
En la calle de lo imposible,
en un cruce de miradas,
me enamoré sin remedio
del mar bravío
de sus ojos verdes,
en un instante joven
dejé caer dos palabras:
"¿tienes fuego?"
mientras imaginaba
los besos que prometían
sus sensuales labios,
me dio lumbre
y ardí en mi deseo
al acercarse sus manos
a mi cigarrillo,
sentí un olor a mañanas,
a caricia recién nacida,
me sumergí travieso
en las aguas claras
de su sonrisa...
hasta que ella me dijo:
"hasta luego"
y la vi marcharse,
toda una sirena
del asfalto,
radiante,
un sueño andante,
una próxima okupa
de mis pensamientos,
apuré el pitillo,
no me había dicho nada,
casi ni un latido,
ni siquiera su nombre.
en un cruce de miradas,
me enamoré sin remedio
del mar bravío
de sus ojos verdes,
en un instante joven
dejé caer dos palabras:
"¿tienes fuego?"
mientras imaginaba
los besos que prometían
sus sensuales labios,
me dio lumbre
y ardí en mi deseo
al acercarse sus manos
a mi cigarrillo,
sentí un olor a mañanas,
a caricia recién nacida,
me sumergí travieso
en las aguas claras
de su sonrisa...
hasta que ella me dijo:
"hasta luego"
y la vi marcharse,
toda una sirena
del asfalto,
radiante,
un sueño andante,
una próxima okupa
de mis pensamientos,
apuré el pitillo,
no me había dicho nada,
casi ni un latido,
ni siquiera su nombre.