yscania
Poeta del mundo
Mi Sol
Tú, mi sol…
resplandeciente, inagotable, inalcanzable.
Desde la lejanía calientas mi ser,
y cada noche
me abandonas,
dejándome enredada
en una triste soledad.
Tú, mi sol,
siempre estás ahí,
con tu luz altiva,
con esa supremacía inexplicable
que ejerces sobre mí.
Me agotas.
Me ardes.
Me atormentas.
Eres quien me despierta cada mañana,
aunque hay días en los que quisiera esconderme de ti.
Tú, mi sol,
eres la distancia exacta
que separa mi vida
de la felicidad.
Gritas al viento que soy tuya,
sin imaginar
que eso es lo único que ansío escuchar de verdad.
Cómo duele no poder tenerte,
abrazarte…
es inverosímil,
irrealizable.
Tú, mi sol,
quiero alcanzarte,
pero tu luz se convierte en tortura.
Y mientras más te anhelo,
más me recuerdas
que siempre estarás ahí:
inalterable,
altanero,
ajeno
a mi felicidad.
Tal vez algún día cierre los ojos
para no verte más,
pero sé…
que incluso entonces
seguirás brillando,
presuntuoso,
ausente,
intacto.
Yscania Muñoz
Tú, mi sol…
resplandeciente, inagotable, inalcanzable.
Desde la lejanía calientas mi ser,
y cada noche
me abandonas,
dejándome enredada
en una triste soledad.
Tú, mi sol,
siempre estás ahí,
con tu luz altiva,
con esa supremacía inexplicable
que ejerces sobre mí.
Me agotas.
Me ardes.
Me atormentas.
Eres quien me despierta cada mañana,
aunque hay días en los que quisiera esconderme de ti.
Tú, mi sol,
eres la distancia exacta
que separa mi vida
de la felicidad.
Gritas al viento que soy tuya,
sin imaginar
que eso es lo único que ansío escuchar de verdad.
Cómo duele no poder tenerte,
abrazarte…
es inverosímil,
irrealizable.
Tú, mi sol,
quiero alcanzarte,
pero tu luz se convierte en tortura.
Y mientras más te anhelo,
más me recuerdas
que siempre estarás ahí:
inalterable,
altanero,
ajeno
a mi felicidad.
Tal vez algún día cierre los ojos
para no verte más,
pero sé…
que incluso entonces
seguirás brillando,
presuntuoso,
ausente,
intacto.
Yscania Muñoz
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