eduardocarpio
Poeta adicto al portal
Bien sé que mi inseguridad es incurable, pues de tiempo se atestiguan sus apariciones renuentes y tenaces, pero a tal convencimiento le sumo un genético escepticismo, buen ponderador de éxitos y fracasos y, ya, aquella propincua propensión, aunque no es soslayada ni prevista, sí deviene en tolerable. Y claro, también están la escritura imponente a la que tanto amo, las lecturas encantadas, la querencia implícita a la libertad que estos asuntos requieren y entre todos ellos me evitan esos lances de abatimiento haciéndome, casi siempre, recio, fiable, magnificente para dar con un rincón feliz y sosegado de uno mismo, con el sueño de un virrey o el despertar de un malandrín, sean tiempos bonancibles o destemplados; y así, de tal guisa, uno y su voz al igual que el libérrimo estruendo de un atlante océano o el canto del más humilde pajarillo en la arboleda de un solitario bosque.
9 de agosto de 2015
eduardocarpio
9 de agosto de 2015
eduardocarpio
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