Ciela
Poeta veterano en el portal
PLEGARIA MAMARIA
Que el mundo quede a salvo
bajo una teta madre,
que nos cobije ella,
la cóncava, la suave.
Su loma almibarada,
su curva descendente.
nos nutra, nos allane.
Que la Teta gobierne
que ella nos ampare.
Roguemos por la Teta,
la pródiga cuchara
por su pezón de luna
por su jugoso valle.
La duna milagrosa
no vaya a mutilarse,
su trama de racimos
jamás vaya a obturarse.
Para que nos proteja,
para que nos repare.
Roguemos por los pechos
de hijas y de hermanas,
hagamos una ronda
desnudas y descalzas.
Roguemos por la Teta
turgente o reposada
de indias y de magas,
de ninfas y de vacas.
Que ablande a todo abrazo
que disuelva fantasmas,
su biberón de néctar,
de cántaros, su almohada.
Su surtidor fecundo
nos brinde su mirada:
¡que los ojos del pecho
son brújulas del alma!
bajo una teta madre,
que nos cobije ella,
la cóncava, la suave.
Su loma almibarada,
su curva descendente.
nos nutra, nos allane.
Que la Teta gobierne
que ella nos ampare.
Roguemos por la Teta,
la pródiga cuchara
por su pezón de luna
por su jugoso valle.
La duna milagrosa
no vaya a mutilarse,
su trama de racimos
jamás vaya a obturarse.
Para que nos proteja,
para que nos repare.
Roguemos por los pechos
de hijas y de hermanas,
hagamos una ronda
desnudas y descalzas.
Roguemos por la Teta
turgente o reposada
de indias y de magas,
de ninfas y de vacas.
Que ablande a todo abrazo
que disuelva fantasmas,
su biberón de néctar,
de cántaros, su almohada.
Su surtidor fecundo
nos brinde su mirada:
¡que los ojos del pecho
son brújulas del alma!
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