Qué inmenso dolor rebosa mi alma
cuando el despojo de tu cuerpo atrapa mi memoria;
vacíos de ti me miraron tus ojos,
tan lejanos e ignotos como son las estrellas.
En qué rincón del baúl de tus huesos
se arrumba un resto de ti como un poso rebelde,
como una flor tardía que reta al otoño
y opone su color a los ambarinos y ocres.
Cuándo en penumbra tu pensamiento nublóse,
en qué océano proceloso naufragó tu sonrisa;
are el tiempo tu rostro salvaje
y tiemblan farfulladores tus labios crepusculares.
Dónde respirar la esencia de tu naturaleza breve,
qué silencio rasga ahora el filo de tu palabra;
todos somos vil materia que a la tierra vuelve
sin saber si algo de nosotros queda.
cuando el despojo de tu cuerpo atrapa mi memoria;
vacíos de ti me miraron tus ojos,
tan lejanos e ignotos como son las estrellas.
En qué rincón del baúl de tus huesos
se arrumba un resto de ti como un poso rebelde,
como una flor tardía que reta al otoño
y opone su color a los ambarinos y ocres.
Cuándo en penumbra tu pensamiento nublóse,
en qué océano proceloso naufragó tu sonrisa;
are el tiempo tu rostro salvaje
y tiemblan farfulladores tus labios crepusculares.
Dónde respirar la esencia de tu naturaleza breve,
qué silencio rasga ahora el filo de tu palabra;
todos somos vil materia que a la tierra vuelve
sin saber si algo de nosotros queda.