vronte
Poeta infiel al portal
Movimientos que duelen en el pecho
Exacerban su dolor durante madrugadas
Tan frías
La hora predilecta por tantos lindos suicidas
A quienes quisiera abrazar
Si hubiese tenido el valor durante vida.
Hay una intuición brutal
Orbitando mi cabeza singular
Soy un hombre, es verdad
Pero aquella voz parece femenina en cualidad
Me susurra advertencias anticipatorias
Dicen que lo bello será consumado
Y un día, cercano, desaparecerá
Y seré incapaz de recordar, de llano espanto.
Y la suave melancolía
Embadurnando cada gesto y cada risa
Me conecta con el mundo
Un sufrimiento quieto y callado; mudo
Que se trasluce en el semblante,
En los ademanes
Y en mi aire.
No quiero entumecer a nadie,
Ni ensombrecerlo con este halo que me invade
Solo que no puedo arrebatármelo de cuajo.
Ya que el aprecio a lo marchado me acosa,
Me arrincona y acorrala.
No busco un final, soy un comienzo que se estampa.
Y a base de amargura y de dolor se enarbola
Y se acicala.
Una callada lucha ante la bilis que se estanca.
He descubierto un truco de magia vespertina,
Concebirme despreciado, sin anhelos ni sin prisas
Hace que cada pequeño gesto
Que sea de dulzura y de contento
Me ilumine el alma toda
Durante un efímero momento.
Buscaré el regalo de los vuelos
Ayudaré a los desgraciados
Y escuchare sus hitos y sus rezos
Seré un hermano que conforte sus silencios
Quitaré de mi memoria, cualquier duda, cualquier miedo.
Y mis gestos hacia ellos constituirán
Un intento en desespero,
Artilugio que me ayude a dejar atrás
La amargura y el desvelo.
Ya que sin importar la bruma
Que cubre a la aldea por las noches
Siempre habrá algún otro
Cuya textura y buena fortuna
Nos redima a todos y nos rescate de la duda.
Exacerban su dolor durante madrugadas
Tan frías
La hora predilecta por tantos lindos suicidas
A quienes quisiera abrazar
Si hubiese tenido el valor durante vida.
Hay una intuición brutal
Orbitando mi cabeza singular
Soy un hombre, es verdad
Pero aquella voz parece femenina en cualidad
Me susurra advertencias anticipatorias
Dicen que lo bello será consumado
Y un día, cercano, desaparecerá
Y seré incapaz de recordar, de llano espanto.
Y la suave melancolía
Embadurnando cada gesto y cada risa
Me conecta con el mundo
Un sufrimiento quieto y callado; mudo
Que se trasluce en el semblante,
En los ademanes
Y en mi aire.
No quiero entumecer a nadie,
Ni ensombrecerlo con este halo que me invade
Solo que no puedo arrebatármelo de cuajo.
Ya que el aprecio a lo marchado me acosa,
Me arrincona y acorrala.
No busco un final, soy un comienzo que se estampa.
Y a base de amargura y de dolor se enarbola
Y se acicala.
Una callada lucha ante la bilis que se estanca.
He descubierto un truco de magia vespertina,
Concebirme despreciado, sin anhelos ni sin prisas
Hace que cada pequeño gesto
Que sea de dulzura y de contento
Me ilumine el alma toda
Durante un efímero momento.
Buscaré el regalo de los vuelos
Ayudaré a los desgraciados
Y escuchare sus hitos y sus rezos
Seré un hermano que conforte sus silencios
Quitaré de mi memoria, cualquier duda, cualquier miedo.
Y mis gestos hacia ellos constituirán
Un intento en desespero,
Artilugio que me ayude a dejar atrás
La amargura y el desvelo.
Ya que sin importar la bruma
Que cubre a la aldea por las noches
Siempre habrá algún otro
Cuya textura y buena fortuna
Nos redima a todos y nos rescate de la duda.