Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Tu cerviz esconde toda la bahía lunar donde los secretos aromatizan,
ese guiso de deseos hechos,
Voluntad.
Me encuentro allí en el alto riego de tus muslos
con la preñez del último barco, que en puerto se desarmó,
ante tu belleza.
Me busco taladrado como madera caliente
que modela el carpintero entre sus manos, aspereza de nube temprana que en añil noche lubrica barnizando,
el fiel reflejo de tu imagen inmaculada,
para postrarme único segmento que hunde el puente del otro en esa isla fragmentada donde te dejó sola la inmensidad del fiero océano.
Y ahí en el trino del primer pájaro hambriento de echar a volar,
asciendes la cabeza y tu rostro dibuja nuevos destinos guiados por el propio pincel de la mañana.
Reservados todos los derechos©
ese guiso de deseos hechos,
Voluntad.
Me encuentro allí en el alto riego de tus muslos
con la preñez del último barco, que en puerto se desarmó,
ante tu belleza.
Me busco taladrado como madera caliente
que modela el carpintero entre sus manos, aspereza de nube temprana que en añil noche lubrica barnizando,
el fiel reflejo de tu imagen inmaculada,
para postrarme único segmento que hunde el puente del otro en esa isla fragmentada donde te dejó sola la inmensidad del fiero océano.
Y ahí en el trino del primer pájaro hambriento de echar a volar,
asciendes la cabeza y tu rostro dibuja nuevos destinos guiados por el propio pincel de la mañana.
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