Eloisa Curiel
Poeta recién llegado
Cada día intento no saber de ti.
Cada día intento no escribirte.
Y me pregunto si esa lucha no traerá consigo recordarte cada vez más.
Te olvidé, te recordé, te cambié de color, de piel, de nombre y a la final regresaste tan vivo como siempre, tan puñal, tan frio, tan tú.
Tan dueño de silencio, de puntos suspensivos, de vacíos, de tiempo.
De esperar que aparezcas y convencerme que no lo harás.
De intentar llamar tu atención.
De rememorar lo que fue, de querer volver a escribir una historia, de pensar que por la fuerza dl deseo me recordarás.
De la nada y de todo, de mí, de ti, de la historia que nos negamos a escribir.
De intentar que mi espíritu te acompañe en el día a día.
De morir por un beso, por una caricia, por una mirada, por intentar seguir.
Por ti… Por mí…
Cada día intento no escribirte.
Y me pregunto si esa lucha no traerá consigo recordarte cada vez más.
Te olvidé, te recordé, te cambié de color, de piel, de nombre y a la final regresaste tan vivo como siempre, tan puñal, tan frio, tan tú.
Tan dueño de silencio, de puntos suspensivos, de vacíos, de tiempo.
De esperar que aparezcas y convencerme que no lo harás.
De intentar llamar tu atención.
De rememorar lo que fue, de querer volver a escribir una historia, de pensar que por la fuerza dl deseo me recordarás.
De la nada y de todo, de mí, de ti, de la historia que nos negamos a escribir.
De intentar que mi espíritu te acompañe en el día a día.
De morir por un beso, por una caricia, por una mirada, por intentar seguir.
Por ti… Por mí…